EL TIEMPO EN ESTEPA

EL TIEMPO: PREVISIÓN METEOROLÓGICA PARA ESTEPA

miércoles, 25 de junio de 2014

SOBRE EXCAVACIONES ARQUEOLÓGICAS EN ESTEPA

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Busto de don Rafael Machuca Moreno
Corría el verano del año 1964, –siendo entonces alcalde de Estepa don Rafael Machuca Moreno; gran enamorado de su ciudad, apasionado por nuestra Historia y un ferviente protector del Patrimonio monumental estepeño–, cuando por casualidad al allanarse el terreno de un solar y hacerse las zanjas para cimentar la edificación de una nueva casa en la calle Mirasierra, aparecieron unos restos de edificaciones antiguas que más tarde al hacerse una primera excavación poco exhaustiva y sin mucho control, puso al descubierto un importante yacimiento arqueológico del cual salieron a la luz cerámicas turdetanas, una necrópolis romana en la que se apreciaban en aquélla ocasión  catorce enterramientos labrados en piedra caliza, vasija de barro, sillares, lápidas, fustes y basas de columnas, una piedra grabada con motivos visigodos, restos varios de cerámica, elementos constructivos de diferentes épocas, utensilios de metal y fragmentos de hachas prehistóricas, entre otros objetos.

Los hallazgos de dicho yacimiento, formaban parte de una villa romana cuya antigüedad se calcula entre los siglos II y IV d. C.

Tras el casual descubrimiento, se comunicó a las autoridades competentes en esta materia, y éstas enviaron a inspeccionar el lugar a don Francisco Collantes de Terán, arqueólogo de la Dirección General de Bellas Artes, y tras su primer estudio e informe del equipo de arqueólogos de esa Dirección General, el yacimiento fue cubierto con tierra, determinándose por parte del Ayuntamiento la prohibición de edificar en dicho solar, que quedó clausurado, cercado y protegido desde entonces.

José María Juárez
En el mes de julio de 2007,  –cuarenta y tres años después–,  se llevó a cabo una nueva excavación y estudio sobre la misma zona, esta vez bajo la supervisión y dirección del arqueólogo municipal, don José María Juárez. En esta ocasión, se abrieron cinco tumbas de las que figuran en los informes hechos en el año 1964. Las excavaciones arqueológicas de la calle Mirasierra, en esta intervención pusieron al descubierto dos casas romanas, una basílica paleocristiana con pila bautismal y una necrópolis con quince tumbas, por lo que queda constatado el asentamiento en Ostippo entre los siglos II y VI. Además, se hallaron  en bastante buen estado de conservación 15 tumbas que incluyen niños y sarcófagos familiares.

Aunque las primeras intervenciones arqueológicas de 1964 se realizaron sin demasiada rigurosidad, el descubrimiento de 2007 constata físicamente, sobre el terreno y superando meros hallazgos descontextualizados, la presencia de pobladores en Estepa hace más de 1800 años, bajo la influencia del Imperio y la cultura romanos.

En la actualidad, hace unas semanas, de la misma forma que salió a la luz la necrópolis por primera vez en 1964 –con motivo de allanar el terreno y abrir zanjas para la cimentación de una nueva casa–, ahora se han dado idénticas circunstancias al desmontarse el terreno tras el derribo de una vieja vivienda en la esquina colindante con el yacimiento arqueológico del que venimos hablando, situado en la calle Mirasierra, (esquina a Plaza de la Coracha) y como consecuencia de ello, han vuelto a aparecer hasta ahora, cuatro o cinco nuevas tumbas excavadas en el suelo, y un hueco circular como de un pequeño pozo.

Las tumbas que han salido a la luz tras el derribo de la casa y el rebaje del solar
A la derecha, puede verse la calle Mirasierra (en la parte Este de Estepa) que sube hasta el Cerro de San Crsitóbal

En ese solar del fondo, cercado con una tapia, a escasos metros se halla enterrado el yacimiento arqueológico descubierto en 1964

De igual forma que en el año 1964, en este nuevo yacimiento han sido paralizadas –provisionalmente– las obras, supongo que hasta que el lugar sea objeto de una inspección por parte de expertos, que permita el estudio y valoración de estas tumbas que por proximidad, deben formar parte de la necrópolis hallada en los años 60, perteneciente a la vieja ciudad romana de Ostippo.

Hoy, veinticinco de junio de 2014, –después de haber escrito ayer este artículo–, he pasado por la calle Mirasierra, y ¿cuál ha sido mi sorpresa?.
He podido ver cómo una máquina excavadora rebajaba el suelo donde aparecieron las tumbas, cargando la tierra en camiones. 
Los enterramientos que había allí, cuya antigüedad se calculó en unos 1.800 años, ya han desaparecido para siempre de la faz de la tierra y de la Historia de nuestra Ostippo, la ciudad que sucedió a la Astapa turdetana partidaria de Cartago; ya, tan sólo quedará de ellos como prueba que atestigüe su existencia milenaria, el recuerdo gráfico de estas fotos que hice hace sólo unos días.

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