EL TIEMPO EN ESTEPA

EL TIEMPO: PREVISIÓN METEOROLÓGICA PARA ESTEPA

jueves, 29 de mayo de 2008

** PALOMA BLANCA **


¡Que vuelva...que vuelva!
Gritan muchos hombres
De voluntad buena.
Que venga la PAZ
Con sus alas nuevas
De blanca paloma;
Dejadla que vuelva.
Que hay muchos lugares
En la pobre Tierra,
Donde es prisionera
Y cantar no puede,
Ni tampoco vuela.
Que no se nos marche,
Llamadla, que venga,
Muchos hay, que quieren
Verla presa… o muerta,
Rompiendo sus alas
Tan blancas y bellas;
Aquellas que al hombre
Libertades dieran.
Dejad que retorne
Y siente a los hombres
En torno a una mesa,
Dialogando sólo…,
Y las armas quietas.
¡Cortad los alambres!
Que las alambradas
Son púas sangrientas
Que impiden que vuelva,
Y ahuyentan su vuelo
Las bombas malditas
Que rompen los cuerpos,
Al hacer la guerra.
¡Tirad las pistolas!
Que al hombre enloquecen
No sembréis los campos
De mina asesina
Que mata inocentes.
Quitad a las armas
Su carga mortal
De balas certeras
Que traen la muerte.
¡Que vuelva…, que vuelva!
Dejad la paloma
Llevar a los hombres
Esa buena nueva,
Y emprendiendo el vuelo,
Circunde la Tierra
Anunciando a todos…
El FIN de las guerras.

**********

martes, 27 de mayo de 2008

" LA FRÍA CALIDEZ DE LA SOLEDAD "


Abro mi mente, y te sueño,
los ojos cierro..., y te veo,
es no olvidarte mi empeño,
y amarte más, mi deseo.

Años há que te busqué,
y ahora soy prisionero.
¿Por qué a tí me aferré?
¿Y ahora soledad te quiero?

A solas, mi alma te anhela
y dejarte ya no puedo,
tu compaña me desvela
¡ay soledad, te deseo!

El tiempo que pasa lento,
para mí, corre con prisa,
y los días se van yendo
cual se nos marcha la brisa.

Soledades hay que dañan
cuando multitud de gente,
parece que te acompañan,
y tú te sientes ausente.

Mas de tí, siento añoranza,
y ni el destino y su verdad,
van a matar mi esperanza...
de abrazarte, soledad.
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"A veces, la soledad deseada, hace mucho bien al alma inquieta".

domingo, 25 de mayo de 2008

EN EL IES. AGUILAR Y CANO

Acompañado por D. Jesús María Rodríguez Román, autor del prólogo del libro,
y por D. Víctor Muñoz, miembro de la Asociación Cultural y Juvenil "José Saramago", que organizó el acto.

Acto de presentación del libro "Del Guadalquivir al Paraná"


. Prólogo del libro .

Cuando Antonio Rodríguez Crujera solicitó mi colaboración para prologar o introducir este libro me asaltaron varias percepciones. La primera, lógicamente, de agradecimiento por un encargo que supone un depósito de confianza en persona ajena para formar parte, aunque sea de manera breve, de una obra tan particular como es la escritura de un libro, es decir, la creación propia de un texto literario: algo que para mí tiene un mérito extraordinario.
La segunda percepción que quiero trasladar al lector es de admiración. Admiración y respeto hacia el autor, pero aclaro que es admiración rodeada de alegría y satisfacción por ser Antonio, precisamente, una persona sencilla, autodidacta, sin más titulaciones profesionales que su afán de aprender, su amor a nuestra historia y una voluntad y un tesón ciertamente encomiables. He tenido la personal impresión, al leer detenidamente su libro, de que me encontraba ante el resultado de un firme compromiso: un compromiso con el estudio y el conocimiento de una parte de nuestra historia, con el esfuerzo por profundizar en el saber, la sabiduría, sobre lo que acontecía en este mismo lugar, en Estepa, hace más de cuatrocientos años, más de cuatro siglos, en torno a la vida de uno de nuestros antepasados más ilustres: Don Juan de Torres de Vera y Aragón. Ese compromiso de Antonio Rodríguez Crujera se convierte en una valiosa aportación, no sólo a nuestra historia, sino a nuestro propio acervo cultural, pues lo transforma a él mismo en erudito por mérito propio.
Y en tercer lugar, una percepción de recuerdo entrañable. Recuerdo de aquel maravilloso viaje que un grupo de estepeños tuvimos la inmensa fortuna de realizar a la ciudad de Corrientes (Argentina) en 1.988, con motivo de su hermanamiento con Estepa, al cumplirse el cuatrocientos aniversario de su fundación por el Adelantado del Río de la Plata, Don Juan de Torres de Vera y Aragón, estepeño como nosotros. Tuve la suerte de formar parte de aquella expedición, además, como Alcalde en esa etapa, circunstancia que me brindó el poder vivir de manera especial aquel acontecimiento. Creo que todos los que fuimos a Corrientes pensamos, aún hoy y a pesar del tiempo transcurrido, que vivimos aquellos días una experiencia única, llena de cariño y agradecimiento a los correntinos que nos acogieron con verdadera amistad y amabilidad.
Antonio Rodríguez Crujera, autor de este libro, fue miembro destacado en aquellos acontecimientos, como integrante de la Comisión que organizó los actos del Hermanamiento con la ciudad de Corrientes y recuerdo nítidamente su interés, su entrega y, sobre todo, su emoción sincera ante todas las vivencias de aquella experiencia inolvidable. Por eso hablaba antes de su compromiso. Para Antonio no fue aquel un viaje de ida y vuelta, no fue una excursión más. Estoy convencido de que su estancia en Corrientes lo marcó de una manera especial, conoció a personas ilustres, educadas y simpáticas y ha mantenido y sigue manteniendo relaciones con algunas de ellas hasta hoy mismo. Quince años después de aquel viaje, y como prueba evidente de su compromiso, podemos tener hoy en nuestras manos algo tan importante como un libro: un reto personal cumplido que beneficia y completa nuestra historia.
El autor ha querido titular su libro “Del Guadalquivir al Paraná” y lo subtitula como novela biográfica de Don Juan de Torres de Vera y Aragón. Dos grandes ríos, dos expresiones vivas como las aguas de su caudal que unen territorios distantes. Nuestro Guadalquivir como tramo de arranque a la aventura de Don Juan, a través del Atlántico, para llegar a las Indias y ya en ellas, al lugar llamado de las Siete Corrientes del Paraná, gran río de la Plata, con anchura infinita de mar, como un inmenso espejo plateado.
Este es un libro de historia convertido en novela. O si se prefiere una novela histórica, en la que la imaginación del propio autor desarrolla y completa los datos reales conocidos. Esta circunstancia le añade mérito a la obra por su originalidad y desenfado. Pero también resulta muy singular otro atractivo simpático: establece una trama histórica a través de la narración en primera persona de otro estepeño, criado y acompañante de Don Juan, Cristóbal de Montesinos, que nos enseña con sencillez y picardía cómo podía haber sido la vida en la Estepa de aquella época: sus gentes, sus edificios, sus negocios, sus iglesias, sus costumbres y sus vivencias.
Cómo era así mismo la Sevilla del siglo XVI, con el trasiego propio de una gran ciudad marcada entonces por su condición de punto de partida hacia el nuevo mundo. Y después, la gran aventura, al otro lado del océano, con la figura omnipresente de Don Juan de Torres de Vera y Aragón, todo un personaje, con convicciones propias y un liderazgo ejercido con coraje y pundonor. Miserias y grandezas conviviendo en un mismo escenario de conquistas, batallas y avatares, amores y desgracias, que constituyen la vida de nuestro antepasado.
El propio autor describe su interés por la figura de Don Juan de Torres que da como resultado esta obra singular “donde se narran los hechos reales de una vida intensa y llena de aventuras, amores, acciones y sucesos muy importantes, que desconocíamos, y que, sin duda alguna, merecen ser sacados del olvido, como reconocimiento a nuestro insigne paisano”.
Para conocer a nuestro antepasado estepeño, el autor reconoce, así mismo, la importancia que tiene la obra de Don Federico Palma, ilustre ciudadano de Corrientes, que publicó en el año 1.981 con el título de “EL último Adelantado del Río de la Plata. Licenciado Juan de Torres de Vera y Aragón”. Sin esta obra, seguramente, nuestro conocimiento acerca de Don Juan no sería el mismo y posiblemente haya representado, también, el acicate definitivo que ha espoleado a Antonio Rodríguez Crujera a escribir este hermoso libro. Nuestro agradecimiento, pues, como estepeños, al amigo correntino por su aportación a nuestra historia y nuestra cultura, que también es la de ellos a través del vínculo con su fundador.
Me gustaría terminar esta breve introducción con una reflexión en torno a la importancia que debe representar para todos nosotros el esfuerzo y la constancia de algunas personas que dedican gran parte de su tiempo al conocimiento de nuestra historia y nuestra cultura. Personas sencillas que, sin ser profesionales, son capaces de legarnos una valiosa aportación. Personas que, como Antonio Rodríguez Crujera, merecen nuestro mayor reconocimiento y consideración.
Muchas gracias, Antonio.



Jesús Mª Rodríguez Román.

sábado, 24 de mayo de 2008

CUANTOS OJOS HAN LLORADO… QUE PERDURE EN LA MEMORIA


(Poema escrito tras el atentado de Madrid, el día 11 de marzo de 2004)


CUANTOS OJOS HAN LLORADO,
CUANTAS LÁGRIMAS VERTIDO,
CUANTO CUERPO DESTROZADO,
CUANTO CRIMEN SIN SENTIDO,
CUANTO GRITO SE HA LANZADO,
CUANTO DOLOR SE HA SUFRIDO,
CUANTAS MANOS SE HAN ALZADO,
CUANTO INOCENTE SE HA IDO,
CUANTO PUEBLO MASACRADO,
CUANTA DESGRACIA HA VENIDO.

QUE PERDURE EN LA MEMORIA,
QUE NO CAIGA EN EL OLVIDO,
QUE NO REPITA LA HISTORIA,
QUE NO VUELVA LO SUFRIDO,
QUE LA VIDA NO SEA NORIA,
QUE NO TRAIGA LO OCURRIDO,
QUE ESPAÑA NO SEA NOTORIA
QUE TANTA SANGRE HA CORRIDO,
QUE HAY MUERTOS EN LA MEMORIA
QUE NO HAN DE IR AL OLVIDO.


MALDITA LA SINRAZÓN,
QUE TRAJO EL ABATIMIENTO.

BENDITO SEA EL CORAZÓN,
QUE SUFRIÓ TAN GRAN TORMENTO.

MALDITAS LAS NEGRAS ALMAS,
QUE CAUSARON TAL LAMENTO.

BENDITAS LAS ALMAS NOBLES,
QUE MITIGAN SUFRIMIENTO.

MALDITOS POR SIEMPRE SEAN,
LOS QUE EL TERROR HAN LLEVADO.
PIDO A DIOS MIS OJOS VEAN
AUNQUE LO ÚLTIMO SEAN
VUESTROS CRÍMENES PAGADOS.

viernes, 23 de mayo de 2008

ROMANCE A FEDERICO GARCÍA LORCA, EN SUS ÚLTIMAS HORAS DE VIDA

(Dedicado a la memoria de mi abuelo, Antonio Crujera Díaz)


La luna me está mirando
Observándome muy quieta,
Quiere que vaya con ella
A contemplar esos campos
Llenos de olivares verdes,
Cuajado el cielo de estrellas.

Quiero marcharme, y no puedo,
Quisiera irme, con ella
A recorrer mil caminos,
A imaginar mil poemas.
Pero unos hombres me tienen
Prisionero en una celda.

Mis manos fueron atadas
Con dos cordeles que aprietan;
Pero nunca hicieron daño,
Y hoy, inocentes me tiemblan
Porque presienten que ya…
No escribirán más poemas.

Estas manos hoy vacías,
Otrora estuvieron llenas
De romance y poesías,
De partituras y escenas.
Si son limpias e inocentes…,
¿Por qué, las lleváis presas?

Por los barrancos de Víznar,
La Dama Negra me acecha
Detrás de los olivares,
Donde la Luna me espera
Para que vaya con ella,
A recorrer las estrellas.

Aunque es de agosto la noche,
¡Qué frío corre en mis venas!
Cuando va llegando el alba,
Y la luna ya se aleja
A esconderse tras los montes…
Por no ver, lo que acontezca.

Yo no quisiera alejarme ¡ay madre!
De esta Granada tan bella
Donde un día vi la luz,
Y viví sus primaveras,
Olí su aroma en la flor…
Y me enamoré de ella.

Pero en un campo de olivos,
Varios fusiles me esperan
Con sus cañones muy negros,
Como bocas de cavernas
Que me miran despiadados…,
Como lobos que me acechan.

Quieren llevarse mi alma
Aunque no les pertenezca,
Y acallar quieren la voz
Que grita con sus poemas;
Esos cañones siniestros,
Como alimañas que acechan.

Y a una orden, se disparan,
Vomitan fuego que quema
Y tras el fuego, las balas
Dan con mi cuerpo en la tierra.
Me quitan sólo la vida…,
La inmortalidad, me dejan.

Tendido quedó mi cuerpo,
Rota la frente, en la tierra
Con mis ojos muy abiertos,
Mirando a la luna llena
Quedó rota la mirada…,
Cuando el día ya se acerca.

Llorando, volvió mi luna
Para llevarme con ella.
¡¡No puedo, luna, ir contigo!!
Esta Dama ya me lleva
Donde van los inmortales:
¡Al país de las estrellas!
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jueves, 22 de mayo de 2008


DIARIO "EL LITORAL" DE CORRIENTES



UN HERMANAMIENTO CON LA HISTORIA COMO VÍNCULO

Fecha Publicación: Sábado, 03 de Mayo de 2008



La villa de Estepa, ciudad natal del licenciado Juan Torres de Vera y Aragón está situada en la falda de la Sierra de Estepa, en el monte de Becerreros y éste macizó situado a su vez en el valle del Genil a 110 kilómetro de Sevilla. El pequeño pueblito que es famoso, entre otras cosas, por la producción de dulces navideños se encuentra estrechamente hermanado con Corrientes. La historia une a las dos comunidades, pero desde 1988, en oportunidad del cuarto centenario de la fundación de la antigua ciudad de Vera, el vínculo se hizo todavía más fuerte.Uno de los actores de ese hermanamiento es el escritor Antonio Rodríguez Crujera que, a solicitud de la Redacción de El Litoral, ensayó un mensaje sobre el significado del Milagro de la Cruz y trazó un paralelismo con la festividad de las “Cruces de Mayo” en España. Rodríguez Crujera es autor del libro “Del Guadalquivir al Paraná” en el que traza una semblanza de Don Juan Torres de Vera y su periplo en el nuevo continente y fundamentalmente su protagonismo central en la fundación de la Ciudad de Corrientes. El escritor, que ha hecho buenos amigos en Corrientes trata de mantener vivo -a veces en “soledad”, confiesa- el hermanamiento que comenzó a fines de la década del 80. La idea es que Estepa -una villa en pleno centro geográfico de Andalucía, con bellísimas calles y plazas blancas, muy limpias, edificios públicos plagados de una carga histórica que denota siglos de existencia- se mantenga unida a Corrientes. En el pueblito español el nombre de Corrientes no pasa inadvertido: se le impuso ese nombre a una calle céntrica. El objetivo es honrar y recordar por siempre a la ciudad hermana de raices guaraní.




Entrevista publicada el miércoles dieciséis de enero de 2008, en el diario correntino "El Libertador"

CIUDAD DE ESTEPA


"UNA VENTANA A LA CUNA DE JUAN TORRES DE VERA Y ARAGÓN"

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La ciudad de Estepa, en España, famosa por la producción de dulces navideños, es el lugar de nacimiento del fundador de Corrientes. Desde 1988, ambas ciudades se encuentran hermanadas. Antonio Rodríguez Crujera, el escritor español, integrante de la Comisión de Hermanamiento describió a Estepa y ofreció su visión sobre la conquista.


Del otro lado del océano, el escritor Antonio Rodríguez Crujera se apresta gentilmente a responder una entrevista por mail donde se le piden referencias sobre Estepa, su ciudad. Antes, aclara: "Trataré de hacerlo lo más escuetamente posible, aunque para describirla como a mí me gustaría, podría necesitar todo el espacio de esta entrevista". Luego, comienza el recorrido virtual por esa "antigua villa que desde tiempos remotos estuvo situada en la cima de un cerro alargado".La figura del adelantado Juan Torres de Vera y Aragón, nacido en Estepa, es la que une a esa ciudad andaluza con estas latitudes litoraleñas de Sudamérica. Rodríguez Crujera es uno de los impulsores del hermanamiento entre Corrientes y Estepa que se oficializó a partir del año 1988, en coincidencia con el cuarto centenario de la fundación de la ciudad. "Desde entonces, el contacto sostenido con muchos correntinos ha hecho que me interesara en mantener y preservar -casi en solitario-, los lazos de unión que en 1988 se crearon entre ambas ciudades", aclara. No obstante, se lamenta de que hoy en día "no existen dichos vínculos, de no ser precisamente por el acercamiento que mantenemos esos amigos y yo. Por carta antes y ahora gracias a las nuevas tecnologías". Con una población de 12.300 habitantes, Estepa es "una ciudad de las más industrializadas de su entorno geográfico, cuyas principales fuentes de riqueza -entre otras-, están en la fabricación de mantecados, polvorones y otras especialidades de dulces navideños, además de la elaboración de aceites de oliva". En palabras de Rodríguez Crujera, se trata de "uno de esos típicos pueblos andaluces, situados en pleno centro geográfico de Andalucía, con bellísimas calles y plazas blancas, muy limpias. Con edificios públicos plagados de una carga histórica que denota siglos de existencia". En Estepa, la existencia de Corrientes comenzó a ser conocida a partir del hermanamiento entre ciudades ocurrido en 1988. Por esos días fue bautizada como "Corrientes" una calle estepeña muy céntrica "para honrar y recordar por siempre a la ciudad hermana". Cuando se le pide una definición sobre el proceso de la conquista, Rodríguez Crujera manifiesta que "hay versiones sesgadas, interesadas en hacer aparecer como una monstruosidad, lo que fue una empresa llevada a cabo dentro del contexto histórico-político-económico de los siglos XV y XVI en adelante". En un sentido similar, afirma: "Como toda empresa humana, ésta tuvo sus luces y sus sombras, sus aciertos y sus errores; éxitos y fracasos. Hubo en ella hombres protagonistas de dicha historia, que fueron hasta allí guiados por la buena fe y con disposición de realizar algo bueno". Aunque también aclara que "naturalmente debió haber muchos desaciertos y atropellos".

ÁNGELES D´AVETA

(Redactora de El Libertador)

***

LOCO POR MI CERRO (Artículo publicado hace meses en el Foro de Nuestropueblo.net)




Cuando algo como la barbaridad, el afán de la destrucción por el simple placer, y la salvajada, se instalan en el proceder de algunos gamberros de nuestra sociedad, y dicha actitud se hace intolerable por lo injustificada; entonces ante la contemplación de esas acciones y bestiales atropellos y atentados –de grupo o individuales-, contra el patrimonio que se pretende adornar y conservar para nuestra admiración, preservar para ser legado a futuras generaciones y mejorar para el disfrute de todos, entonces uno se siente dolido e irritado como persona, ultrajado como estepeño y defraudado como contribuyente.
Este sentimiento que digo no viene de ahora, sino de antaño, y es consecuencia de mis muchas visitas y paseos por mi Cerro a lo largo de muchos años.
Lo digo porque lo quiero; y porque lo quiero, lo digo.
Yo lo he visto yermo hace varias décadas; muerto, sucio, sin vida propia, abandonado, vacío de belleza a pesar de toda la que posee en su cúspide, que le ha sido dada con el paso de la historia y el tiempo.
Y en un poema que escribí en homenaje a don Blas Infante, comienzo diciendo…

Al Mundo dilo, chiquilla,
Para que el Mundo lo sepa.
Que de Granada a Sevilla
Se luce cual maravilla
Sobre su Cerro, mi Estepa.

Y sobre Estepa; su cielo,
Bajo el cielo de este día,
La tierra que yo más quiero
Que amarla hay, con anhelo,
¡Y se llama Andalucía!

Comenzó mi Cerro su lenta pero imparable recuperación, allá por los años sesenta y tantos, de la mano de uno de los mejores Alcaldes que ha visto Estepa. Un hombre comprometido con su pueblo; que a lo largo de muchos años de mandato, trabajó incansable diseñando personalmente su engrandecimiento dentro de las limitaciones presupuestarias con las que contaba; su adorno, la plantación de los pinares actuales, la colocación de asientos, el adecentamiento del Balcón de Andalucía, -convertido desde entonces hasta el día de hoy en hermosísimo espacio mirador-, donde antaño no había más que un erial lleno de matojos e inmundicia; el empedrado de los carriles de acceso, colocación de columnas y poyetes etc. etc.
Aún recuerdo cuando este Alcalde hizo la isleta triangular que hay junto a la hermosa Torre del Homenaje, en la que plantó tres pinitos -ahora grandísimos-, y puso en el centro una columna que aún está, a la que la gente con su ingenioso gracejo, le sacó este estribillo recordando elnombre de un gran Emperador romano:


“La columna de Trajano
Se la va a llevá el solano”

Yo, en un homenaje muy humilde a ese gran hombre hoy desaparecido, don Rafael Machuca Moreno, gran amigo mío que fue, al que admiré por el bien demostrado tesón con el que desarrolló su cargo y amor hacia Estepa, escribí esto que es parte de un poema que titulé así: “Viejos recuerdos de Estepa”

¿Y dónde están las cometas
que volaban cual veletas
en el Cerro por las tardes?
Cuando se echaba el solano,
comenzaba el tertuliano
en los poyos a sentarse.

¿Dónde Machuca el alcalde,
paseando por la tarde
en el Cerro embelesado?
Don Rafael no era en balde
de Estepa, y hasta del aire;
el amante enamorado.

He visto, -igual que otras personas-, muchas barbaridades hechas a nuestro patrimonio cultural y artístico a lo largo de años de visita a mi Cerro. He visto romper los proyectores que alumbran nuestros monumentos. He visto arrancado un poste de luz que había sido recién puesto en la puerta de la iglesia de Santa Clara.
Sé que se ha tirado alguna columna del Balcón de Andalucía, echándola a rodar Cerro abajo.
Cada domingo por la mañana, yendo a pasear, veía los destrozos hechos durante la noche anterior, en los cristales de las nuevas farolas colocadas en los carriles. Hace años, entraron en Santa María a saquear y destrozar lo que pillaban a mano. He visto romper, destrozar, incumplir normas de circulación entrando al recinto por donde no podían pasar vehículos. He visto cada mañana del domingo los restos de botellas, vasos, bolsas, comida y basuras, preservativos. etc.

Y hoy mismo, esta mañana, he visto lo último; destrozada una parte de la valla de palos que están colocando por los nuevos caminos que se están habilitando; concretamente, la valla que hay frente al postigo lateral del convento franciscano, por la carretera que baja desde el Cerro hasta la calle Dehesa.
¿Para qué, y por qué, destrozan todo lo que se encuentran a su paso los salvajes que hacen esto?
Nunca antes, nuestro Cerro ha estado tan hermoso y bello ante los ojos de propios, y extraños que nos visitan. Nunca ha sido como ahora, un espacio ajardinado tan bien conservado ni tan limpio, y algunos se empeñan en destrozar y ensuciar unos lugares llenos de historia pasada, con sus espacios verdes para el disfrute de los niños y los mayores, con su fuente -que podrá no ser del gusto de todos-, pero mejor es lo que hay, si antes no había nada. En ella beben palomas y pájaros que desde los tejados de Santa María bajan hasta allí a chapotear en sus aguas.

Conservemos lo que tenemos, ayudemos a mejorarlo, seamos muy celosos guardianes de nuestro Patrimonio Histórico-Artístico, pues nadie va a venir a guardarlo por nosotros.
Mi Cerro es un jardín limpio y bien cuidado: no lo ensuciemos ni destruyamos.
Es en lugar lleno de históricos monumentos: respetémoslo y cuidémoslo; pues es nuestro, y nadie rompe ni destruye, ni maltrata, ni ensucia su propiedad. Sería cosa de tontos... y malvados
Ahora goza de la hermosura que merece un lugar tan bello y tan querido que nos pertenece por derecho propio, y por ese mismo derecho, si es nuestro: amémoslo y cuidémoslo.

Para terminar, escribo aquí el final de uno de mis poemas titulado “Canto a Estepa”

Alegrías y tristezas
Has conocido en la Historia,
Y viendo pasar los días,
Varios siglos pasarían
Para hacerte soberana,
Y hoy quiero gritarlo al viento,
Y besar tu blanca cara,
Y decirte que te quiero,
Sentirte dentro del alma,
Y cuando inicie ésta el vuelo,
Descansar quiero en tu suelo
Fundiéndome en tus entrañas.



Un saludo a todos.

miércoles, 21 de mayo de 2008

MÁGICO HECHIZO. (Relato publicado en la Revista de la Feria de Estepa, en agosto de 2007)

Mi nombre es Abdel Rahmân, que quiere decir, “Sirviente del Misericordioso”.


Me siento poeta al que gusta componer bellos romances y loas, y además, soy trovador que se deleita acompañando sus versos con el sonar de las cuerdas de la cítara, al compás de armoniosos acordes.
Nací en el seno de una familia que desde muchas generaciones atrás, ha vivido en la pequeña pero preciosa medina de Istabba, fronteriza con el reino cristiano, y edificada al amparo de su Alcazaba con el auxilio que le brindan las recias torres y murallas de la fortificación, que la defiende en la cumbre de un gallardo Cerro, situado entre sierras y campiñas, en un privilegiado lugar de mi hermosa Al-andalus.
Ese día, era el miércoles veinticuatro del caluroso mes de Muhárram, del año 638 de la
Hégira del Profeta Mahoma; (en el calendario cristiano, el miércoles día 15 de agosto de 1240).
Las tropas cristianas mantenían su asedio cercando el castillo, y desde hacía tiempo, habían establecido el real de su campamento en el lugar llamado “La Coracha”, en la parte oriental de la fortaleza, por donde ésta es más inexpugnable y difícil de conquistar por lo abrupto del terreno. Allí hallábase la fuente adonde en tiempos de paz, tras salir por un portillo abierto en el muro, bajábamos a recoger el agua para el consumo de las personas -entre seis y ocho mil hombres de la guarnición-, animales y casas de la medina; mas ahora es imposible hacerlo por el cerco cristiano, y los aljibes están ya casi secos, así como vacíos los odres y las tinajas de aceite, y sin grano los silos del cereal. Pasamos muchas penurias y grandes calores además del hambre y la sed por la falta de reservas.
En mi casa tenemos un patio con una pequeña almunia, que cuando había abundancia de agua, en las tardes primaverales y del estío, allí gozaba al escribir mis versos de amor bajo la fresca sombra que generosos me brindan los naranjos, limoneros y parras, donde también me gusta componer alabanzas a todo lo bello, oyendo el rumor que el agua susurra cuando a chorros sale inquieta y saltarina por los surtidores de la pétrea fuente, emitiendo notas y sonidos que parecen musicales, mezclándose con los gorjeos de ruiseñores, palomas y otros pajarillos que hasta allí vienen a chapotear y beber para calmar la sed de la canícula.
Luego, el agua vuelve a caer mansamente chorreando por sus tazas, fundiéndose y rompiendo sus gotas la quietud y el sosiego del espejo que forma tan cristalino y vivificante líquido, que de la fuente retorna otra vez a correr por las acequias y canalillos del vergel, regando los arriates colmados de las más bellas y variadas flores y plantas.
Por las noches bajo los blancos resplandores que la luna ofrece en las horas previas a la meditación; los jazmines se abren, la albahaca, las rosas y los claveles parecen reventar brotando
y esparciendo sus delicadas fragancias en el cálido aire que inunda el espacio, despertando los sentidos del poeta, que parecen estar adormecidos; y entonces, con tristeza canto:
¡Ay, mi Istabba hermosa y blanca!
la pena está en mi garganta
y aún así, te hago canción.
¿Qué será del trovador sin poder vivir en ti?
si siempre te llevo en mí:
¡muy honda en el corazón!

Tales efluvios sirven de bálsamo al alma inquieta por la melancolía, y al cuerpo cansado por el trabajo, que recuperan así la placidez de la paz y quietud sosegadoras que inducen
al reparador descanso nocturno.
Desde mi pequeño oasis de paz, suelo oír al Almuecín que desde el alminar de la cercana mezquita junto a la Alcazaba, propaga a los vientos su voz potente convocando a
los fieles para el rezo de las oraciones a Alá. Ese día, oí su llamada, y en el mismo huerto me dispuse a orar en voz baja el salat al-duhà que es la plegaria que se reza a media mañana.
Pedí a Dios para que terminara pronto nuestraangustiosa situación.
Después, con el sopor del caluroso día y oyendo correr el agua, caí en una especie de letargo bajo la benéfica sombra de la parra. En mi aturdimiento, pensaba que a causa de la guerra tal vez tendría que verme obligado a abandonar mi querida medina de Istabba; y pensando en ello con tristeza, quedé dormido.
Tras un rato de ensueños y quimeras, me despertó un enorme griterío acompañado de estruendos y sonidos de chirimías, dulzainas y otros instrumentos y atabales. Salí de mi casa y
corrí hasta un lugar elevado, desde donde pude ver al mismo rey don Fernando cabalgando al frente de sus tropas, sobre su hermoso corcel blanco, en cuya silla llevaba sujeta una pequeña imagen de María; la madre del Dios de los cristianos.
Su cabeza iba ceñida con regia corona, el cuerpo cubierto por bruñida armadura de hierro, y de su real cintura, colgábale una hermosa espada que parecía estar hecha de la más pura plata y el mejor y más reluciente oro del mundo.
Comprendí entonces con pesar, que la fortaleza de Istabba después de una dura resistencia, aquél día se vio en la necesidad de entregarse por capitulación, obligada por la sed y el hambre.
El rey cristiano marchaba escoltado por una multitud de guerreros de infantería bien pertrechados, que vitoreaban al monarca, y por caballeros de su real séquito portando estandartes cristianos y blasones castellanos, montados en hermosos y recios caballos.
Todos ellos se dirigían hacia el centro de la medina, subiendo por un empinado carril después de haber hecho su entrada en ella por una de sus puertas: la llamada “El postigo de la villa”, en el lado de Oriente.
Tras tomar las llaves que le fueron entregadas por el cadí y el alcalde de la fortaleza, dirigióse después junto a su séquito hasta la mezquita o aljama, la cual mandó consagrar para el rito cristiano, bajo el nombre de la Señora Santa María.
Su real persona fue magnánima con los habitantes de la población, y después de entregar la villa a sus caballeros, firmó real cédula por la cual nos permitía seguir habitando en nuestra querida Istabba; a la que tanto amo, y que por ella muero.
El estruendo y la algarabía que esta tarde me despertó del ensueño con banda de música y ruidos de multitud, no era otra cosa más que los murmullos de los fieles estepeños, y el repicar de campanas que hoy, quince de agosto de 2007, acompañaban la procesión de Nuestra Señora la Virgen de la Asunción, en su recorrido por las calles de la ciudad de Estepa, de la que fue proclamada Patrona en un día como el de hoy; un miércoles 15 de agosto del año del Señor 1240, fecha en la que el Santo rey don Fernando III la liberara para siempre del dominio árabe.
Muy bello fue el mágico hechizo, mientras duró el hermoso sueño.

A LA NOBLE CIUDAD DE ESTEPA (Acróstico)





A stapa turdetana; valerosa fuiste historia

L aureando tu nombre al inmolarte,
A sediada, luego el fuego te dio gloria

N o rindiéndose tu honor, al no entregarte.
O das cantan a Numancia y a Sagunto,
B ien sabido es, que tú las igualaste
L legando con la muerte al sacrificio,
E ligiendo morir antes, que humillarte.

C on los siglos, por la Historia caminaste
I nundando la campiña con tu blanco,
U fanándote en crecer para elevarte,
D ando a todos, la belleza de tu encanto.
A sí, llegaste con los años a estos días
D iscurriendo por el tiempo hasta el presente,

D ando siempre, a tu nombre gallardía
E nsanchándote orgullosa al horizonte.

E sta Estepa legendaria y tan vetusta,
S eñora que fue, de honor y grande historia,
T ransformase con los años más robusta
E xpandiendo su nombre y su memoria.
P or los siglos de los siglos siempre augusta;
A sí has de perdurar para tu gloria.
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martes, 20 de mayo de 2008

Artículo publicado en el periódico correntino "EL LITORAL"



DE CORRIENTES A ESTEPA Y LAS CRUCES DE MAYO
Milagro o leyenda, la fe secular de un pueblo es lo que importa.
Fecha Publicación: Sábado, 03 de Mayo de 2008


"Desde Estepa, el pago chico de Don Juan Torres de Vera, el escritor Antonio Rodríguez Crujera escribió especialmente para El Litoral sobre la festividad de la Cruz. Las celebraciones de mayo en Andalucía y su paralelismo con Corrientes. La fe de la gente, más allá de la verdad o el mito".


Por Antonio Rodríguez Crujera desde Estepa (Sevilla)


Hoy es el día que concluyen los actos del llamado ‘Mes de Corrientes‘ que se inició el pasado 3 de abril, aniversario de la fundación de la ciudad. Y en este 3 de mayo, los correntinos, de manera muy especial sacan a la calle en procesión y rinden devoción, culto y honor a la Cruz del Milagro y al hecho real -o leyenda-, impreso en la memoria colectiva de todo un pueblo, y latente en su corazón desde pocos días después de la fundación de la ciudad de San Juan de Vera de las Siete Corrientes.También en este día tres de mayo, se celebra en España el día de la Cruz. En casi toda Andalucía se halla arraigada la festividad de la exaltación de la Cruz. Aunque vienen a ser muy parecidos, nada tiene en común un evento con el otro; el de ahí, está íntimamente ligado a un hecho histórico; y el de aquí, se debe a una tradición que se pierde en los intrincados vericuetos de la Historia y las tradiciones del pueblo español. Pero pareciera como si realmente ambas celebraciones tuvieran un lejano nexo que las une en el tiempo y quizás en la memoria, pues parece como si se hallaran adheridas en los sentimientos de los primeros pobladores que en 1588 la iniciaran ahí; y en las personas que siguen esas tradiciones aquí, tan lejos unos de otros, y separados por un océano inmenso.La fiesta de las ‘Cruces de mayo‘ es celebrada como muy festiva en las ciudades y pueblos andaluces; en este mes de mayo, en los patios cordobeses o sevillanos ponen cruces que se adornan con las bellísimas flores que en ellos crecen. En las calles, plazas y rincones más típicos de Granada, se erigen altares hechos con adornos característicos de la ciudad, y en ellos se instala una gran cruz recubierta con las más hermosas flores de variados colores; claveles, rosas. Y en esas ocasiones los vecinos del entorno festejan el momento cantando, bailando, comiendo y bebiendo en un buen ambiente de amistad entre ellos.En la ciudad de Estepa, y en este día, los niños sacan pequeños pasos similares a los de la Semana Santa, y en ellos, suelen colocar sólo una cruz hecha de flores. Van con su procesión recorriendo las calles, y a su solicitud de: “Una limosnita para la Santa Cruz”, la gente les da unas monedas que ellos agradecen y guardan en sus bolsas.¿Qué tiene de verdad o de mítica leyenda el milagro de la cruz de urunday que no ardió? Nadie lo sabe, pues nadie estuvo allí para verlo, y este capítulo de la historia correntina, parece ser que se ve envuelto por la controversia originada por quienes dudan de su autenticidad como fenómeno sobrenatural. Es un tema espinoso este, en cuanto en él, se implica la fe de todo un pueblo, mantenida por más de cuatro siglos.Existen sobre el tema escritos antiguos que cuentan lo que ocurrió, y de esas crónicas, los historiadores han sacado los testimonios que hoy conocemos.En muchas ocasiones, numerosos capítulos de la Historia que nos llega hasta hoy -y que damos por buenos o fidedignos-, están basados en hechos que se han transmitido oralmente de generación en generación. ¿Pueden o deben ser considerados como ‘leyendas‘ sin fundamento por el hecho de habernos sido transmitido verbalmente?En el caso de la Cruz del Milagro, todos hemos leído lo que sucedió, según nos cuentan.El pueblo correntino tiene depositada su buena fe en la certidumbre del hecho; y eso es lo que importa, y bien orgulloso ha de estar de sus tradiciones. Recordemos que la fe es creer en aquello que no vemos, o que no se puede explicar desde la óptica de la racionalidad o la lógica.¿Quién por muy historiador que sea, puede asegurar con rigor que aquello fue verdad y ocurrió como se nos dice, o por el contrario afirmar que es falso?Nadie puede afirmarlo ni desmentirlo, pues nadie de los que vivimos hoy, estuvimos allí como testigos presenciales. Por tanto, hemos de conformarnos con lo nos cuentan las crónicas, y si somos creyentes y tenemos fe, daremos por hecho que lo ocurrido fue efectivamente una acción ‘milagrosa‘. Pero por el contrario, si no creemos ¬cada uno es libre-, podemos pensar que el acontecimiento fue debido a la eventualidad, o a la causalidad que originara que la cruz no ardiera porque el aire no avivó bastante las llamas, o la hoguera tuvo poca leña; que las flechas que se volvían contra los indios eran lanzadas por los españoles estratégicamente escondidos por allí; o que el trueno ‘divino‘ que se oyó y los asustó, fue simplemente un cañonazo disparado desde el interior del fuerte para espantarlos etc. etc.No, mire usted; la leyenda o lo verídico de lo ocurrido están ahí, van de la mano de la tradición que se nos ha legado de unos a otros y ha llegado hasta nuestros días.¿En Méjico, desde el año 1531 en que ocurrió la aparición al indio Juan Diego, quién se atrevería a dudar de la veracidad de la tilma donde está pintada la enigmática imagen de la Virgen de Guadalupe?¿Quién duda en Portugal que la Virgen de Fátima se apareció a aquellos pastorcillos? La mayoría de los correntinos creen que la cruz de los días de la fundación; su Cruz del Milagro, es prodigiosa por haberse dado en ella el fenómeno que se le atribuye de su no ignición. Eso es lo que verdaderamente importa, y eso, debería bastar.La buena fe del pueblo, debe ser respetada, pues el pueblo sencillo confía y cree firmemente en aquello que sus antepasados y mayores le han transmitido a lo largo de esos cuatrocientos veinte años de historia, desde que sucediera el acontecimiento de la fundación de su ciudad, y pocos días después, el llamado milagro de la Cruz. A ti, Cruz de los Milagros;cuando la gente te vieraarder para no quemarte,con tu llama que no quemaprendiste en los corazones,y hoy Corrientes, te venera.¡Feliz día de la Cruz ! A vosotros, correntinos que os sentís tan orgullosos de vuestras tradiciones, desde Estepa, la tierra del fundador, quiero desearos lo mejor: prosperidad, bienestar y mucha paz. A la vez que felicitaros por los cuatrocientos veinte años que lleva vuestra ciudad avanzando en el arduo caminar del devenir de la Historia.