EL TIEMPO EN ESTEPA

EL TIEMPO: PREVISIÓN METEOROLÓGICA PARA ESTEPA

miércoles, 29 de abril de 2009

LA FERIA DE SEVILLA
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Ayer comenzó la feria de Sevilla, la llamada “feria de abril”. Una de las fiestas más grandes y populares de todas cuantas tiene y celebra la vieja, pero siempre joven ciudad hispalense. Una feria que llega con los aromas embriagadores que las flores de azahar nos regalan con la llegada de la calidez y bonanza de la primavera, cuando el naranjo pletórico de verdor saca a la luz del mundo sus flores a las que les da la vida en forma de blancos y aromáticos pétalos. Ahora es cuando las flores de azahar revientan al ver la luz y notar el calorcillo de los días; y por las noches, cuando la luna recorre el cielo, la templada brisa transporta sus aromas embriagando los sentidos.
Ayer, la ciudad dejó parada la monotonía de su ritmo normal de vida para adentrarse en un mundo de colores; de casetas adornadas, de farolillos de papel y bombillas encendidas, de vestidos de lunares.



El real y sus casetas se sumergen en los sabores y olores de la feria: el vino fino de Jerez y la manzanilla de Sanlúcar, las “tapitas de la feria”, el jamón, los langostinos… y un sin fin de ricos aperitivos de la gastronomía andaluza. Y de madrugada; los churros de toda la vida, con chocolate o café con leche. Todo ello, dentro de una ciudad de vida efímera, pero intensa: la feria llena de luz, de cante y baile, bullicio y alegría que durará hasta el domingo.

Pero durante estos días, allí podrán verse los desfiles de jinetes y coches de caballo por el real, que no cesarán de llevar y traer en sus paseos a las más guapas mocitas moviendo el abanico con elegancia, ataviadas con sus trajes de flamenca exuberantes de coloridos tonos, lunares y encajes, -según la moda de cada año-, exornadas con sus peinetas en el rodete, o con sombrero andaluz; con mantones sobre los hombros y zarcillos que cuelgan con elegancia dando finura a la flamenca, y flores en el pelo, que le dan a la mujer andaluza ese aire… ese “salero” y ese “garbo” que pasean con gracia singular por las ferias de nuestra tierra.


La Plaza de la Real Maestranza de Caballería llenará su coso todos los días que dure la feria, y sus arcos, un año más, serán mudos testigos de las grandes faenas taurinas que en ella se celebran, que tanta emoción y belleza proporciona a los grandes aficionados a la tauromaquia; y muchos suspiros, emociones y miedos da a las damas que engalanadas con la mantilla española, asisten desde el tendido de la plaza a los lances que en la lidia, va dibujando el matador sobre el albero amarillo de la Real Maestranza Sevillana.
La Feria de la mágica luz y el colorido se llenará de gentes de Sevilla, de España y de visitantes de los más remotos e insospechados lugares del mundo, a los que les dará unos días repletos de alegría y emociones que siempre recordarán.
Le perecedera ciudad en que se convierte el ferial, les dará todo eso hasta que al final del domingo, las cientos de miles de luces de la Portada, los farolillos multicolores y las casetas, entristecidas se vuelvan a apagar hasta el año que viene. Pero el lunes de “resaca”, ya se estará pensando otra vez en diseñar la nueva Portada, y en organizar la edición de la feria del año 2010.



¡¡Feliz Feria de abril sevillana, 2009!!

lunes, 27 de abril de 2009

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CONSEJO DE GUERRA DEL REY FERNANDO EL CATÓLICO EN LA PEÑA DE LOS ENAMORADOS, PARA DECIDIR SOBRE LA TOMA DE LOJA
* * * * * * * * * * * *Dominando la ciudad, el castillo-alcazaba de Loja
Ya se ha dicho en el anterior escrito hablando de su leyenda, que a ese enorme macizo rocoso que hay entre Antequera y Archidona que se divisa desde muchas leguas por los alrededores, se le conoce como “La Peña de los Enamorados”
En ese lugar, al pie de una cordillera de grandes montañas, se extiende la llana y fértil vega de Antequera, y ahí, al lado de la Peña de los Enamorados a orillas del río Guadalhorce, el rey Fernando el Católico convocó a su ejército para celebrar un Consejo de Guerra en el que tratar la estrategia a seguir para tomar la fortaleza de Loja, establecida en un lugar muy estratégico para la defensa de las tierras granadinas de dominio Nazarí, gobernadas por su rey Boabdil “El Chico”.
Una vez franqueado el paso natural de las montañas y sierras entre las que se halla enclavada Loja, y conquistado su castillo, el objetivo del rey Fernando de Aragón era avanzar con sus huestes hacia el asedio y asalto final que llevaría a las tropas cristianas a arrebatar al moro el reino de Granada, que era ya, el último bastión del dominio árabe que perduraba en la península ibérica.
Sobre este pasaje de la Historia de España, dicen las crónicas que en el mes de mayo, el ejército cristiano quedó acampado al pie de la Peña de los Enamorados, en una extensa pradera en las márgenes del río Guadalhorce.
Los cuarteles de los caballeros de la nobleza se establecieron por separado, y en cada uno de ellos, sobre las tiendas de nobles y vasallos, se alzaban gallardamente los estandartes y pabellones que ondeaban coronados por las banderas.
Todos los cuarteles estaban equipados con abundantes pertrechos y municiones de guerra, y los alrededores eran custodiados por arqueros y soldados pertrechados con hachas y otras armas. Los hombres bañaban y refrescaban los caballos en el río, a la vez que se ocupaban de otros preparativos y menesteres. En derredor y por todo el campamento, se encendían buenos fuegos a la caída de la tarde, cuando el crepúsculo comenzaba a dar paso a las sombras de la oscuridad, y entonces, se oía a la soldadesca entonar alegres canciones recordando lejanas tierras y amores.
Dominando todo el campamento y situado sobre una colina, hallábase montado el amplio y magnífico pabellón real, sobre el que ondeaba el pendón de Castilla y Aragón, junto al santo estandarte de la cruz.
En la real tienda, se reunieron con el don Fernando en consejo de guerra los principales nobles y capitanes, pues tenían noticias de que el rey Boabdil había arremetido contra Loja con un poderoso refuerzo militar. Allí, tras debatir lo que más convenía a la marcha de la guerra, acordaron los caballeros junto al rey, sitiar la ciudad por dos frentes a la vez, y decidieron que un ejército debería apoderarse de la peligrosa y dominante cumbre del Santo Alboacén, que está frente a la población, a la vez que el resto de las huestes, sentarían sus reales en el lado opuesto, para completar el cerco.
Una vez decidida la estratagema de ataque, uno de los más vigilantes jefes del ejército cristiano; el valeroso don Rodrigo Ponce de León marqués de Cádiz, reclamó para él ocupar el puesto de mayor riesgo para recuperar aquella peligrosa altura, plantar allí sus tiendas y vengar la muerte de su bravo compañero el Maestre de Calatrava, caído en resguardo de su fama. Dicho marqués pidió al rey autorización para dirigir el avance y asegurar el dominio de la colina, comprometiéndose a detener a las tropas moras hasta que el resto del ejército cristiano ocupara su sitio al lado opuesto de la ciudad. Don Fernando concedió complacido tal permiso, a la vez que accedía también a los ruegos del conde de Cabra que solicitaba real venia para que lo admitiese en el número de los atacantes.
Antes que el sol con sus rayos comenzara a diluir la negrura de la noche, el marqués de Cádiz y el resto de los nobles caballeros compañeros de armas, deseosos de chocar con el enemigo, levantaron las tiendas y marcharon raudos al frente de sus huestes compuestas por cinco mil jinetes y doce mil soldados de infantería, atravesando sinuosos terrenos abundantes en desfiladeros, cañadas y montes, para adueñarse de la colina de Alboacén, antes que el rey llegase con el grueso del ejército para ayudarlos.
Alcazaba de Loja, y al fondo, el valle y la ciudad entre montañas.

La fortaleza de Loja está en lo alto de una colina elevada que guarda y protege el valle, situada entre dos grandes montañas de sierra que conforman el paso natural de entrada a la ciudad de la Alhambra; por lo que siempre se denominó a Loja como la puerta y llave de Granada. Para poder llegar las tropas a la cima de Alboacén, antes habían de pasar por senderos abruptos y escabrosos, y por el valle que hay entre las dos elevaciones montañosas, por el cual discurre el cauce del río Genil y otros canales y acequias de agua con las que regaban los moros sus tierras y huertas.
Hubieron de pasar grandes apuros, y llegaron a estar en peligro de ser desbaratadas las tropas por el enemigo, antes de conseguir llegar a su objetivo. El conde de Cabra con su habitual arrebato de furia, se esforzó en cruzar el valle desafiando las dificultades y estorbos, pero se encontró pronto en aprietos enredado con su caballería en medio de los canales, mas su impaciencia no le permitió echar atrás sus pasos para hallar otra senda más cómoda y memos tortuosa.
Las demás tropas atravesaron lentamente el valle por un lugar distinto y con ayuda de pontones, a la vez que el marqués de Cádiz, don Alfonso de Aguilar y el Conde de Ureña que conocían mejor el terreno por la experiencia de su primera campaña, dieron un rodeo por el fondo del barranco, y subieron después extendiendo sus escuadrones, levantando sus estandartes sobre la temible avanzada que años atrás en el primer intento de asedio y conquista, se vieron en la necesidad de abandonar con tanto pesar.
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Y el castillo de Loja, e importantes fortalezas como Alhama, Illora, Montefrío y otras, fueron tomadas facilitándose con ello el paso de las tropas de los Reyes Católicos por aquellos territorios, en su imparable marcha para conquistar el reino de Granada, entrando en ella tras su asedio, el día 2 de enero de 1492.

viernes, 24 de abril de 2009

LEYENDA SOBRE " LA PEÑA DE LOS ENAMORADOS "

LEYENDA SOBRE

" LA PEÑA DE LOS ENAMORADOS "
 


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Cuando el viajero ávido de descubrir y admirar rutas, leyendas y paisajes andaluces, se dirige desde Sevilla a Estepa, Málaga y Granada, en la ciudad de Antequera el camino se bifurca, y si toma a la derecha hacia el Sur, tras dejar atrás esta última ciudad y subir la cuesta de Las Pedrizas, se adentra el caminante en las escarpadas sierras y montes para ir bajando paulatinamente hasta llegar a la hermosa ciudad de Málaga, plácidamente recostada al amparo de su Alcazaba, a orillas del viejo Mare Nostrum. Pero si en ese cruce de caminos el viajero decide seguir recto, con dirección al Este hacia Archidona, Loja y Granada, pasará al pie de un enorme farallón de vertiginosa altura, cuyo perfil apreciable desde muy lejos, es el de un rostro de ciclópeo gigante que en actitud durmiente mira al cielo.


La Peña de los Enamorados
Dicha gran roca, se llama: “La Peña de los Enamorados”.
En derredor del romántico peñasco, el aire, cual fiel testigo que fue de la fabulosa historia de hace más de quinientos años, gira llevando una leyenda que se mantiene desde el siglo XV, y que se viene propagando generación tras generación, y de boca en boca.
Archidona y su castillo
Dice tal leyenda de La Peña de los Enamorados, que allá por los últimos años del poderío árabe en España, el alcaide moro del castillo de Archidona tenía una hija muy hermosa llamada Tazgona, y que Tello, un joven cristiano, al saber de su belleza quiso conocerla y en viéndola, el amor los atrajo de tal forma, que quedáronse entre sí admirados, y sus corazones perdidamente enamorados uno del otro.
Como el padre de la linda doncella no permitiera ver mancillado su honor por los amores de un cristiano hacia su hija, mandó entonces apresar y encerrar cautivo en las mazmorras del castillo de Archidona, al doncel enamorado, para después darle muerte por pretender el cristiano tal relación al profesar tan sacrílego amor a una mahometana.
Tazgona sospecha que se urde alguna mala acción, y al conocer las malévolas intenciones de su padre de querer matar a su joven enamorado, burla entonces la guardia de las mazmorras, libera del cautiverio a Tello, y ambos huyen errantes por campos y montañas. Al saber la evasión del joven y de su hija, el alcaide moro monta en cólera y ordena a las tropas de la guarnición que se apresten para seguirlo en persecución de los enamorados fugitivos; y los hallan subiendo a la gran montaña que se alza al cielo, a mitad de camino entre los castillos de las ciudades de Archidona y Antequera.

Alcazaba de Antequera
Allá arriba en la cima, sobre las altas rocas y escarpados riscos, los dos jóvenes se sienten acorralados entre un abismo de vértigo y las afiladas armas de los soldados que les persiguen. Y en viéndose apresados sabiendo de su separación sin poder amarse, deciden asirse de la mano, y con un postrer abrazo deseando permanecer unidos los dos en el infinito, dejan caer sus cuerpos al tremendo vacío de un precipicio sin retorno del más allá, para así, con la muerte, hacer inmortal su amor y vencer por toda la eternidad el suplicio de no poder amarse en vida.
En los rumores que lleva el viento al pasar por el lugar, -dicen-, que si se es capaz de liberar la imaginación y abrir de par en par los sentidos del alma, con la suave brisa que corre, pueden oírse los alegres y complacientes susurros y arrullos que los espíritus de los enamorados se hacen al oído en la complicidad de los largos días, y en las mágicas noches cuando la blanca luna alumbra las almas de los dos enamorados, que allí en los alrededores de tan mágico entorno, han quedado atrapadas desde hace más de quinientos años… y así seguirán hasta la eternidad de los tiempos. ___________________________________________________
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EN ESTE LUGAR, AL PIE DE LA PEÑA DE LOS ENAMORADOS, Y JUNTO A LAS ORILLAS DEL RÍO GUADALHORCE, EL REY FERNANDO EL CATÓLICO, MANDÓ CONVOCAR UN CONSEJO DE GUERRA CON SUS EJÉRCITOS CUANDO SE DISPONÍA A TOMAR LA CIUDAD DE LOJA, COMO PASO PREVIO A LA PREPARACIÓN DEL ASEDIO Y ASALTO FINAL QUE LLEVARÍA A LAS TROPAS CRISTIANAS A LA CONQUISTA DE LA CIUDAD DE GRANADA: ÚLTIMO BALUARTE DEL DOMINIO Y SEÑORÍO ÁRABE EN ESPAÑA.
(Eso será publicado en el siguiente capítulo)

jueves, 23 de abril de 2009

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- SEGUNDA PARTE -

"La Partida de los Guerras"


(En la primera parte, les hice una breve semblanza o reseña de la actividad literaria y periodística del escritor don Antonio Álvarez Chocano. Hoy les transcribo textualmente un fragmento de su novela “El Relicario”, donde con la gran maestría que cultivaba, se ocupa de la descripción de la Partida de caballistas antes mentada).
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“Los que han escrito la historia del glorioso alzamiento español de 1808, hablaron de nuestras campañas y de la multitud de guerrilleros, que brotó este suelo clásico del patriotismo, del valor y de la constancia; pero ninguno ha hecho mención de la partida de los Guerras, con la que tal vez ninguna otra guerrilla pueda compararse en su agilidad, en su destreza personal, en su osadía, en su sabia táctica.


En su admirable y nunca desmentida habilidad se estrellaron el valor y la pericia de las tropas imperiales. Diez y ocho hombres montaron a caballo, al ocupar los franceses la Andalucía. Los mismos estaban, cuando salieron de ella, y huyeron a Francia. Ni uno fue muerto; ni uno fue cogido; y no se pueden contar los choques, siempre funestos a los veteranos del imperio, que sostuvieron aquellos valientes españoles, cuyos nombres deben pasar a la posteridad.

Miguel Hidalgo, que fue el comandante, Diego, su hermano, Juan Bermudo, Pedro Caro, Rodríguez el bolero, Copete (a) Coronilla, el Cordobés, Carpo López, Luís López, Francisco, Pedro y José Quirós, Juan, Francisco y José Guerra, y otros tres eran los individuos de esta partida, naturales del Rubio y de Estepa, y uno del pueblo de Miragenil, que es hoy un barrio de la villa, que se llamó Puente de Don Gonzalo, y que por el necio prurito de innovar, hace algunos años, que se vio privada de su nombre histórico, dándosele el de Puente-Genil.
Daremos alguna idea de su manera de pelear.



Vestían al uso del país; calzón corto, faja encarnada, botín y zapato de becerro, zamarra de lana larga, sombrero calañés. Montaban ligerísimos y arrogantes caballos, en que llevaban dos escopetas, sable, cuyo manejo aprendieron, cuchillo, pistola y canana corrida. Todos muy buenos jinetes, todos excelentes tiradores, conociendo los caminos, veredas, lindes y padrones del país, y teniendo los caballos acostumbrados a saltar arroyones, barrancos y vallados. Siempre se reservaron de la infantería, para evitar sus descargas; pero en viendo caballería, no consultaban el número de enemigos. Unas veces salían uno o dos de la partida a dar la cara y atraer a los franceses a donde esperaban los demás: otras veces salían desde luego todos. Jamás comenzaban acometiendo: se presentaban, para ser acometidos. Esperaban, cada cual con una escopeta en la mano, y la otra colgada. Todos enalados dejaban a los franceses acercarse hasta una distancia conveniente; y entonces disparaban; revolviendo enseguida los caballos, y huyendo, sin desordenarse. A la carrera cargaban las escopetas, que habían vaciado. Contenían a los caballos, para ir dando lugar a que los franceses ganaran terreno, y se aproximaran a la distancia que antes, y a una voz del comandante, volvían caras, y hacían otro disparo; continuando de esta manera matando franceses, hasta que éstos, convencidos de que era imposible alcanzarlos, hacían alto y los Guerras paraban también.

Daba que pensar a los franceses aquél conflicto. Si avanzaban, morían, sin conseguir llegar a ellos; si paraban, morían; porque tiraban los Guerras a la masa, sin errar un tiro. Por último se retiraban los franceses; y los Guerras iban cargándolos a la distancia conveniente. Acobardados aquellos, huían a la desbandada; y los Guerras comenzaban a cortar a los que iban quedándose atrás, haciendo una matanza horrible. No había recurso alguno para librarse de esta sabia táctica. Lo único que pudieran haber adoptado los franceses era el fuego a caballo; pero los Guerras tomarían entonces mayor distancia, para librarse de las carabinas, con las cuales el soldado de caballería no acierta un tiro, y con las escopetas los habrían apuntado muy bien. Cuando a Coronilla le recibieron confesión en la cárcel de Sevilla a consecuencia de una intriga, que se puso en juego después de la guerra para proteger a los Niños de Écija, cuya persecución se había encargado a los Guerras, que volvieron a formar partida; al hacerle cargo de haberse hallado en la muerte de un español, no se defendió desmintiéndolo, sino alegando un servicio; y afirmó que podía justificar, haber matado por su mano ochenta y cinco franceses. Si así fue, no tenía Francia caballería para cien partidas como la de los Guerras.

Si éstos hubieran sido franceses, ¡cómo habría resonado, no el clarín de la fama, sino toda una trompetería! Pero tenían la gloria y la desgracia de ser españoles, de ser de la patria de los héroes pobres y perseguidos; y Coronilla murió en presidio, y los otros fueron muriendo acomodados de guardas en los cortijos y caserías, cuando cada uno merecía una faja de general, o si esto no por falta de conocimientos, otro puesto, con el que se premiase su mérito; pero el hombre, que tales prodigios hace, sin estar en carrera; sin esperar grados y sueldos; sin llevar otro objeto que matar enemigos de su patria, merece mucho, para el que sabe apreciarlo”.

martes, 21 de abril de 2009

- PRIMERA PARTE -

Don Antonio Álvarez Chocano


Don Antonio Álvarez Chocano, fue un literato nacido en la villa del Puente de Don Gonzalo (Actual Puente Genil, provincia de Córdoba, aunque estuvo íntimamente ligado a Estepa a lo largo de su vida) en el siglo diecinueve, que escribió importantes e interesantes artículos en la prensa de su tiempo, como el periódico político “La Esperanza”, que publicó en el año de 1864 una serie de artículos firmados por él, que llevaban por título: Espíritu de las escuelas filosóficas. Artículos en los que se mostraba de opinión e ideas liberales y arremetía contra los demócratas irreligiosos.

En Estepa, fue director de un periódico cuya cabecera era “El Astapense”, y se subtitulaba: "Periódico semanal de administración, ciencias, literatura, artes, economía y mejoras locales". Este periódico comenzó su andadura el día 10 de noviembre de 1864, aunque desafortunadamente, poco tiempo después, parece que interrumpió su publicación por un tiempo, y la reanudó más tarde. Pero a pesar de ello, tuvo una corta vida por la falta de ayuda económica para el sostenimiento de su publicación, y la escasez de suscriptores, circunstancias que propiciaron su desaparición del ámbito periodístico local.

Después, nacería a la luz pública otro medio de comunicación estepeño en el que don Antonio Álvarez Chocano también colaboró escribiendo con gran éxito, proporcionando con sus artículos mayor categoría y calidad literaria a la publicación. Se llamó este periódico “El Faro”, y su primer número salió a la calle el día 15 de diciembre de 1867, siendo editado por don José Hermoso Muñoz, en las máquinas de los talleres de la imprenta “Hermoso”, de su propiedad. Fue “El Faro” un periódico de tirada semanal y también de efímera vida; menos de tres meses, pues tan sólo estuvo publicándose hasta el 5 de marzo de 1868, día en que se imprimió su último número.
También escribió el Sr. Álvarez Chocano en otro proyecto periodístico que igual que el anterior, tuvo muy corta andadura. Este periódico se llamó “El Rayo”, y fue editado bisemanalmente por don José Hermoso Muñoz durante el corto espacio de los nueve meses que median entre el 22 de 0ctubre del año 1868, hasta su último número editado el día 13 de julio de 1869. (*)

Don Antonio Álvarez Chocano, entre otras obras literarias, escribió una novela titulada “El Relicario”, escrita entre 1860 a 1870, y editada póstumamente en el año 1882, donde hacía una descripción detallada respecto a las heróicas luchas mantenidas por los llamados “caballistas” o “guerrilleros” contra las tropas napoleónicas, su modo de vestir y actuar, cómo se llamaban… etc.
De dicho libro, el cuarto capítulo lo dedica el escritor a narrar las acciones guerrilleras de la llamada “Partida de Los Guerra”, que tuvieron su campo de actuación, sobre todo por los alrededores de los pueblos de Estepa, Écija, Osuna y El Rubio, entre los años 1810-1812, de luchas por la independencia de España, contra los ejércitos franceses.

Para no hacer muy extenso y de cansada lectura este artículo, en la próxima publicación, les transcribiré aquí, en una segunda parte, el relato que este escritor hace de “La Partida de Los Guerra”; para unos, bandoleros salteadores de caminos, y para otros, héroes que combatieron con sus propios y limitados medios al orgulloso y bien armado ejército del gran Napoleón Bonaparte, al que aquellos valerosos españoles, supieron vencer y expulsar de nuestro suelo.

(*)Datos extraídos del trabajo de:
González Borjas, Antonia (1999):La imprenta en la localidad sevillana de Estepa.
Revista Latina de Comunicación Social, 18. Recuperado el x de xxxx de 200x de: http://www.ull.es/publicaciones/latina/a1999gjn/87imprenta.htm

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En la segunda parte: “La Partida de los Guerra”

jueves, 16 de abril de 2009

(Siguiendo en la línea de mi compromiso particular de divulgar en este Blog cuantas noticias y eventos culturales me sean posible, que se celebren en las ciudades hermanas de CORRIENTES y ESTEPA, aquí les presento esta nota que me ha enviado la Sra. Moni Munilla)
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ACTO CULTURAL CORRENTINO
EN BUENOS AIRES
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"Poesía, música y pintura de Corrientes
en la Asociación "General San Martín"
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La Asociación Correntina "General San Martín", con sede en Buenos Aires, inicia su temporada cultural 2009 y ha organizado un acto a realizarse hoy viernes 17 a las 19.30 en Paraguay 5133.
Esta presentación incluye, como es habitual, un programa que abarca la literatura, la pintura y la música, consustanciados con la raíz provincial que se preserva en cada espectáculo.
Coordinado por Rita Sosa Cordero, responsable del área cultural, se convocó a la escritora y periodista Moni Munilla, quien presentará su libro de poesía y prosa poética "Cuando digo Septiembre", editado por Moglia Ediciones en el año 2007. Sobre la autora y su obra se referirá la escritora Marta Elgúl de Paris y el doctor Alferdo Andino leerá poemas.
La interpretación musical estará a cargo de Matías Galarza, y en la Galería de Arte "Ará resá" ("rayo de luz" en idioma guaraní), se expondrán los trabajos en pintura de Montserrat Solís Carnicer y Luis Ángel Llarens.
La casa donde se realiza la reunión cultural mensual, fue donada por los socios en la década del 70’, aunque la Asociación cumple 106 años el 2 de junio próximo, siendo su primer presidente el doctor Alfredo Ferreyra. En la actualidad, a cargo de la presidencia se desempeña Alfredo Baibiene, oriundo de Santa Lucía. Corrientes.
Cuenta el lugar con salones destinados a la promoción y difusión de actividades directamente relacionadas con el quehacer de los correntinos, sentimiento de arraigo provinciano que se comparte en cada reunión.
En esta oportunidad, el brindis augurando un año de plena actividad en favor de la cultura, se hará en la sala "Sapucay", con servicio del patio de comidas "Carú-há".
La entrada es libre y gratuita.
Moni Munilla
Periodista de la sección de Cultura
del Diario El Litoral de Corrientes

martes, 14 de abril de 2009

LA TORRALBA; HISTORIA Y LEYENDA

" LA TORRALBA "

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Recuerdo que sería por este tiempo, en primavera, hace ahora cuarenta años.
Yo vivía entonces cerca de este lugar tan bonito que es la placita de la Victoria, y cierto día por la mañana, al pasar por allí como cada día, vi cómo un hombre grababa a golpes de cincel y martillo unas letras en el muro del costado que da a la plaza de la vieja y desaparecida iglesia, del también derruido convento de los Mínimos. Era en aquél tiempo el alcalde de Estepa, don Rafael Machuca Moreno, quién mandó escribir lo siguiente:



1812 – 1969

UNA MUJER CONOCIDA POR LA TORRALVA
OFRENDÓ SU VIDA EN ESTE PAREDÓN
POR LA INDEPENDENCIA DE SU PATRIA
FRENTE A LOS EJÉRCITOS NAPOLEÓNICOS
*
SU CIUDAD NATAL PERPETÚA SU MEMORIA
Y LE DEDICA ESTE LAUREL COMO
SÍMBOLO DE SU VALOR
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Inscripción grabada en los muros de la iglesia de La Victoria

Se trataba de un homenaje tallado en los sillares del muro, dedicado a una mujer conocida con el sobrenombre de “La Torralva”, (unas veces escrito con b, y otras con v) y según la historia o la leyenda, y la versión de quienes la narren, la brava mujer era… ¿una heroína, o malhechora?
Les contaré algo de su historia para que juzguen ustedes mismos.
El año próximo, hará doscientos desde que en 1810, fue invadida Andalucía por las tropas francesas de Napoleón, y en Estepa, como no iba a ser menos, tras la engañosa e innoble invasión, quedó establecida una fuerza militar como guarnición de la villa y de toda esta comarca y pueblos del Marquesado de Estepa.

Ahí, cerquita del lugar de su ajusticiamiento,
bajo el arco donde comienza la calle,
se ve el rótulo que da el nombre
de TORRALBA a esta preciosa

callejuela estepeña.
Por todos es sabido, que por esta zona abundaban en esos años famosos bandoleros y partidas de caballistas que el trabuco en la montura, las alforjas listas y la faca en la faja, eran expertos salteadores de caminos que cometían sus fechorías muchas veces al amparo de los vecinos que los encubrían en sus casas o en los cortijos del campo, y otras, en los seguros escondrijos de las agrestes serranías de Ronda y en las de los pueblos blancos de las provincias limítrofes de Málaga, Córdoba, Cádiz o Granada.
Una de esas partidas de malhechores, era capitaneada por un tal “Torralvo”, al cual, no se sabe por qué extraño vínculo -si amoroso o por vocación bandolera-, estaba unida una mujer que los acompañaba en sus correrías delictivas, y se dice que su notoriedad era mayor por la crueldad y maldad que ejercía contra sus víctimas, y -según cuenta Aguilar y Cano-, “incitaba a su gente a las mayores crueldades y no se contentaba con menos que mutilar de un modo vergonzoso a los que tenían la desgracia de caer en manos de aquellos forajidos”.
Esa mujer, la protagonista de nuestro relato, cuyo nombre quedó en la antigüedad como sinónimo de malas mujeres, por su unión con Torralvo el capitán de la partida, era conocida con el nombre de “La Torralva”.
Ya se sabe que la leyenda, a veces, suele magnificar las “gestas heroicas” de ciertos personajes tristemente célebres, y es cierto, que cuando yo era muy joven oía narraciones de los más viejos, que decían que esta mujer, la Torralba, tenía una taberna donde engatusaba y emborrachaba con sus artes a algunos soldados franceses, y cuando estos estaban más confiados, los mataba y luego echaba los cuerpos a un pozo que había en su patio o corral. Seguramente, su peculiar manera de luchar contra el usurpador de nuestro suelo ¿Verdad, o leyenda?
Al fondo, a la derecha de la Torre, la placita de
La Victoria, y a la izquierda,  los restos de la
desaparecida iglesia del mismo nombre.
Lo cierto es que los hombres de la partida del “Torralvo” cometían sus fechorías contra aquellos que podían, -franceses o españoles-, sin distinguir nacionalidades, y por ello, con estos antecedentes, eran perseguidos por los franceses con especial ahínco. Además, estas partidas de bandoleros, también llevaban a cabo arriesgadas y heroicas acciones de guerrillas, combatiendo contra las tropas invasoras francesas, para diezmar con sus estratégicos y rápidos ataques sus efectivos militares. ¿Héroes, o bandidos?
Un desafortunado día para ella, los soldados de las tropas francesas lograron capturar a “La Torralba” que por esos días había quedado ciega a consecuencia de las heridas producidas por un tiro de escopeta, que le dispararon unos arrieros del pueblo de La Alameda. Tras ser apresada, lo primero que hicieron los franceses fue curar sus heridas, y cuando estuvieron cicatrizadas, se le sometió a un proceso en el que fue juzgada y condenada a la pena de muerte.

En ese muro, donde está la inscripción al lado de una vieja puerta lateral de la iglesia, se dice que fue la ejecución de La Torralba.

El fusilamiento se iba a llevar a cabo en la plaza de la Victoria, en el muro lateral de la iglesia. Allí se trasladó a la prisionera que en los momentos anteriores a su muerte, estuvo confortada espiritualmente por fray Rafael Vergara y Vergara, y en el triste acto, ocurrió lo siguiente: cuando el fraile se hallaba cerca de la mujer asistiéndola en sus últimos momentos, esta se aferró a él con todas sus fuerzas, exclamando por astucia o por la locura que le producía el miedo a la muerte, que estaba viendo a un santo que suponía era el mismo fraile que la auxiliaba. Y como La Torralba no se separaba del fraile, y el pobre clérigo no podía deshacerse de ella, los franceses ya comenzaban a perder la paciencia por el retraso de la ejecución sospechando que todo aquello se trataba de una comedia urdida por la condenada para salvarse, y por dos veces echaron mano de los fusiles apuntando para dispararlos contra la pareja que formaban la desdichada mujer y el clérigo. Hasta que al fin, y después de un gran esfuerzo, el fraile se liberó como pudo de la opresión de los brazos de la mujer, haciéndola apartarse.
Inmediatamente después, en la placita resonaron los disparos del pelotón de fusilamiento francés, y La Torralba cayó muerta en el suelo, sobre el que se formó un charco de sangre.
Terminado el fusilamiento que pretendería ser un escarmiento ejemplar para subyugar y atemorizar al pueblo invadido, al cadáver de la mujer guerrillera se acercó un soldado, y tras mojar sus dedos en la sangre, en los sillares del muro de la iglesia cerca de la hermosa torre donde se llevó a cabo la ejecución, escribió esta corta inscripción:


5em D. r.

Que quería decir el 5º de Dragones; regimiento al que pertenecía dicho soldado, que quiso así dejar en la pared plasmada por muchos años la indeleble memoria del hecho coactivo y ejemplarizante.
Y la dejó. Pues hasta al menos sesenta años después, y aún más -afirma Aguilar y Cano-, todavía podía verse la leyenda en el muro, no hallándose explicación de la fuerza misteriosa, por la que la roja inscripción escrita con sangre, ha resistido al paso del tiempo y de los elementos.
La sangre de una mujer fue vertida allí por la comisión de delitos en los caminos de Andalucía… y también por combatir a su manera y matar al enemigo contra el que cometía acciones violentas. La justicia civil se tornó entonces en militar y política, desde el momento en que su causa, era o fue, la defensa de la patria, vil y engañosamente invadida.

sábado, 11 de abril de 2009

VIERNES SANTO:
DE JESÚS,
PASIÓN Y MUERTE
...

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Va tu bendita cabeza de espinas bien clavada

y en tu santa espalda, veo sangre de martirios.

En tu divino hombro dolorido, cáete la cruz pesada

sobre un bello monte de morada flor de lirios.
.
Tus pies que hoy tan desnudos doloridos van pisando
las frías piedras de las calles que te guían
hacia el Gólgota de muerte que arriba está esperando,
con los hombres que en la cruz te clavarían.



El Jesús llamado nazareno, caminando medita en su inocencia;
aquella que los hombres muy malvados te han negado,
y así, acusándote vilmente, te negaron la clemencia
y con furia en el madero te han clavado.


Tras la agónica muerte, los soldados tu túnica mercaron
y abrióse el cielo con furores y con iras.
Con los rayos, los velos del Templo se rasgaron,
volviendo de sus tumbas los muertos a sus vidas.
.
Y escuchóse su voz fuerte después de ser clavado,
rogando con tristeza y soledad al Dios su dueño.
Se oyó: ¡Padre mío! ¿Por qué me has abandonado?
quedando ya su faz, en sagrado y dulce sueño.


Desde entonces este día, Viernes Santo se ha llamado,

y aunque la muerte hoy, Tu cuerpo haya vencido,

el domingo feliz y al tercer, día volverá resucitado

del oscuro y sagrado sepulcro en que ha yacido.

...
Es Estepa, Jesús, el pueblo que te ha amado,

y por siempre por sus calles te ha seguido.
***

domingo, 5 de abril de 2009

RESPETO COFRADE
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SI, SOY COFRADE Y HERMANO,
Y MUCHOS AÑOS SEGUÍ
A ESA ANGUSTIAS QUE EN SUS MANOS...
LLEVA AL HIJO QUE YO VÍ.


MUCHO ES EL BRILLO QUE ALUMBRA;
MAS NO ME DEJO CEGAR:
GUSTAME MÁS LA PENUMBRA
QUE AQUÉL ORO QUE RELUMBRA
Y NO NOS DEJA MIRAR.


RESPETO: MUCHO RESPETO,
AL ORO, INCIENSO Y LA PLATA.
MAS SIENTO FE CUANDO CALZO
BLANCA Y HUMILDE ALPARGATA.


RESPETO: MUCHO RESPETO,
A CAPAS QUE VAN VOLANDO,
A LOS CORDONES DE SEDA
Y A TERCIOPELOS BORDADOS,
MAS SIENTO FE CUANDO CIÑO
LA HUMILDE SOGA DE ESPARTO.


RESPETO: MUCHO RESPETO
A LAS TROMPETAS TOCANDO
Y A LAS BANDAS QUE SE LUCEN;
MAS YO LA FE SIENTO CUANDO
EN LA TRISTE NOCHE ESCUCHO,
A UN RONCO TAMBOR SONANDO.


RESPETO: MUCHO RESPETO
LA MEDALLA QUE PORTANDO,
LLEVA EL COFRADE EN SU PECHO,
MAS YO LA FE SIENTO CUANDO
NOTO EL PESO DE UN ROSARIO,
QUE CUENTAS VA DESGRANANDO.


RESPETO: MUCHO RESPETO
QUE EN DÍAS DE TRISTE AFLIXIÓN,
SE OLVIDEN LAS COMPOSTURAS
PIÉRDASE LA TRADICION,
NI SE LEAN LAS ESCRITURAS
RECORDANDO UNA PASIÓN.


RESPETO: MAS SÍ COMPARTO
LLANTO Y DOLOR DE MUJERES
QUE SUS PROMESAS PAGANDO,
CON ESAS VELAS QUE ALUMBRAN
VAN TRAS LOS PASOS DE UN CRISTO,
VAN TRAS LA VIRGEN LLORANDO.

RESPETO: MAS NO COMPARTO
ALGARABÍAS Y FIESTAS
DE LA GENTE DISFRUTANDO,
MAS YO SIENTO PENA CUANDO
TRAS LA REJA VEO LLORAR,
A UN ENFERMO, SUPLICANDO.


Y DESDE EL RESPETO CANTO:
A DESNUDOS PIES PISANDO,
A LAS LÁGRIMAS SINCERAS,
A LAS SOGAS QUE APRETANDO,
HACEN QUE SE SIENTA FE
POR AQUÉL QUE VA SANGRANDO,
QUE DOS MIL AÑOS HA YA,
QUE LLEVÁMOSLE REZANDO.


Y AUNQUE TODO LO RESPETO;
HAY COSAS, QUE NO COMPARTO.

viernes, 3 de abril de 2009

3 DE ABRIL
1979 - 2009
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"UNA GRAN FIESTA
DE LA DEMOCRACIA"
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"Hoy, ha tenido lugar la celebración de una fiesta de la Democracia, bajo el lema:
" 1979 - 2009, 30 AÑOS DE AYUNTAMIENTO DEMOCRÁTICO EN ESTEPA", al cumplirse en este día 3 de abril, tres décadas de las primeras Elecciones Municipales en el período democrático"


Sobre las 12:00 horas del mediodía, llegó a la Caseta Municipal la señora Consejera de Gobernación de la Junta de Andalucía, doña Clara Eugenia Aguilera García, que era esperada a la entrada del recinto por el Presidente de la Diputación de Sevilla, don Fernando Rodríguez Villalobos, el Alcalde de Estepa, don Juan García Baena y otras autoridades.


Presidían, la señora Consejera, el Alcalde de Estepa, y el Presidente de la Diputación de Sevilla.


La presentación del acto y la coordinación de los turnos de palabra de los distintos intervinientes, estuvo a cargo de Javier Sánchez, periodista y locutor de la emisora de radio de la Cadena Ser en Estepa.


En primer lugar, y tras una breve introducción, el presentador hizo un esbozo de la historia de estos treinta años de Ayuntamientos de vida democrática, y cedió la palabra a dos jóvenes nacidos en aquél año 1979, que marcó el inicio de este periodo que hoy se celebraba.


Seguidamente, fue invitado a tomar la palabra don Fernando Fernández Macías; un funcionario del Ayuntamiento, ya jubilado, que narró algunas anécdotas ocurridas en toda una vida de trabajo, en la que había conocido a seis alcaldes, de los que -según dijo-, de todos ellos terminó siendo amigo.

A continuación, fue don Jesús Joaquín Quirós, maestro de escuela jubilado y fundador de la banda de música de Estepa, quién hizo un recorrido por el ámbito de la educación estepeña en estos años, sin medios y escasez de recursos en los colegios, hablándonos también de sus recuerdos en la etapa en que fue director de la banda de música.


Tomó la palabra después el Alcalde de Estepa, don Juan García Baena, quien argumentó su discurso -entre otros temas-, en los logros conseguidos para nuestra ciudad por los distintos gobiernos municipales a lo largo de estos treinta años de ayuntamiento democrático regidos por cuatro alcaldes en distintas legislaturas y corporaciones.


Después, fue don Fernando Rodríguez Villalobos, Presidente de la Diputación sevillana, quien en el uso de la palabra, felicitó a los cuatro alcaldes allí presentes, y al pueblo de Estepa por el progreso experimentado gracias al esfuerzo y trabajo de todo un pueblo y sus gobernantes.


A continuación, a cada uno de los alcaldes que han gobernado en este período democrático, les fue entregado un diploma y obsequio como reconocimiento a sus años dedicados al trabajo por nuestra ciudad. El primer alcalde elegido en la Democracia, y en recibir su distinción, fue don José Romero Ruíz.
Le siguió en el orden don Jesús María Rodríguez Román, hoy viceconsejero en el Gobierno de Andalucía.

Don Antonio Vicente Cejas Borrego, sucedió al anterior alcalde, y accedió a la alcaldía durante un año.

Y el último, don Juan García Baena, actual alcalde que rige el gobierno municipal.


A ambos lados de la mesa que presidía el acto, se hallaban todas las personas -hombres y mujeres-, que han sido concejales en las distintas corporaciones habidas a lo largo de estos treinta años, así como aquellos que componen la actual corporación. A todas y todos ellos se les fue nombrando y entre aplausos de los asistentes, se les hizo entrega de un diploma en gratitud y reconocimiento a su labor municipal. El momento que en mi opinión estuvo más cargado de emotividad y recuerdo hacia ellos, fue cuando se nombraron a los cuatro Concejales ya fallecidos; don Jesús Gamito, don Gonzalo Márquez, don Francisco Jordán Fernández de Santaella, y don Agustín González Villalba, cuyos familiares, subieron a recoger el diploma que se les concedía, y un ramo de flores.

La titular de la Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía, doña Clara Eugenia Aguilera García, fue quien cerró el turno de intervenciones, dando por clausurado el acto.

Después, todos los asistentes de pie y en respetuoso silencio, escuchamos el himno de Andalucía.


Autoridades, ex-alcaldes y Concejales, posaron juntos sobre el escenario, para los fotógrafos, televisiones locales y otros medios de comunicación que se hallaban presentes...
y para este Blog, que les informa.


Todo un éxito de montaje y organización, por el que hay que felicitar y dar la enhorabuena a los organizadores y trabajadores, por el buen trabajo hecho.
Magnífico escenario con buen sonido y proyección de vídeo e imágenes del acto.
Buena decoración e iluminación en la caseta Municipal, donde los asistentes estuvieron cómodamente sentados, y al final, todos juntos celebramos estos treinta años de Ayuntamiento Democrático en Estepa, tomando unas copas y aperitivos que fueron servidos por el personal del restaurante del Hotel Manantial de Roya.

jueves, 2 de abril de 2009

RECUERDOS
DE UN
PREGONERO
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El día 16 de marzo del año pasado, Domingo de Ramos, en la ermita de Santa Ana sede canónica de esta Hermandad, se celebró el Pregón que anualmente –o al menos así debería ser-, se pronuncia en alabanza y honra a la imagen de la Virgen de las Angustias, titular de nuestra Cofradía junto con San José Obrero y San Pío X.
Por la Junta de Gobierno fui invitado a pronunciar dicho Pregón, y desde estas líneas no quiero dejar pasar la ocasión de agradecérselo, pues tal evento, para mi persona supuso una honrosa distinción además de un motivo de orgullo, emoción y honda satisfacción como cofrade. Vaya aquí expresada también mi gratitud a Rafael Castillo Páez, por aceptar ser el presentador de este pregonero.
Les puedo asegurar que escribir y leer luego en la ermita el Pregón a la Virgen de las Angustias, supuso para mí un grato acontecimiento entrañable y emocionante que lo marca a uno, y desde ese momento se convierte en una experiencia espiritual que no se olvida, ni se olvidará fácilmente.
Primero, la imaginación vuela buscando el vocablo, el término, la expresión más apropiada para crear y dar forma al Pregón que la elogie a Ella, que enaltezca los valores de nuestra Hermandad y refleje lo más fielmente posible sus peculiaridades, las anécdotas y esos “detalles” que el hermano penitente observa tras el anonimato del antifaz negro. O describir el recorrido de la estación penitencial por las bellas calles, rincones y placitas de nuestra hermosa Estepa. Y después, ya la pluma se va sola y corre fugaz y desenvuelta sobre el papel, plasmando letra a letra en negro sobre blanco, las palabras que uno quiere expresar para intentar comunicar esas vivencias íntimas de un año tras otro, en los que ha calzado las alpargatas blancas en los pies desnudos, ha vestido la túnica nívea apretada a la cintura por la áspera soga hecha de esparto, y llevado la cara oculta por el negro antifaz. Por tanto, hacer un Pregón es una experiencia que recomiendo a los hermanos que sientan inquietudes cofrades y literarias.
Comencé a vestir la humilde ropa nuestra a los diecisiete años aproximadamente, y desde entonces sólo he dejado de hacerlo en pocas ocasiones, por no hallarme en Estepa el lunes santo. Ahora, después de más de cuarenta veces de acompañar en las filas la imagen de María, siempre en riguroso silencio penitencial, y haber vivido la experiencia aleccionadora de ser demandante de la limosna o “pedior” dos años; como colofón a mi vida cofrade, el año pasado fui honrado con la distinción de ser el vocero que pregonó su humildad, austeridad y sencillez diciendo: “La imagen de nuestra Virgen, se parecía más y representaba para mí con mayor fidelidad, la idealización que yo tenía -y tengo-, de aquella mujer madre que imaginaba andando por Jerusalén […] Una mujer pobre, sencilla, sin alhajas ni vestidos de sedas y terciopelos bordados con hilos de preciados metales. No. María en su tiempo debió ser con toda seguridad, una Señora que padecía la estrechez material que da la austeridad y la pobreza. […] Esta María me sedujo. […] Esas santas manos de madre no debieron tener -como éstas que aquí veis-, ningún anillo en sus dedos; si acaso algo había en ellas, debían ser las arrugas y durezas producidas por el trabajo diario en las faenas de la casa, o ayudando a su esposo. […] Su venerable pecho no pudo albergar joya alguna que lo adornara, ni otras áureas distinciones o condecoraciones. No. Si algo se alojó en el de María fue dolor, mucho sufrimiento, penas, soledades, amarguras… y las angustias producidas por la inquietud de saber con profética certeza, que su hijo amado, desde el mismo momento de nacer -y por su Divina misión-, ya estaba predestinado a serle arrebatado de su lado […] De su sagrado cuello no es posible que pendieran cadenas ni medallas. No. Si algo se posó en él, fue la mano de su hijo, cuando ya sin vida, la dejara caer al ser descendido con el lienzo desde esa cruz, instrumento del suplicio. […] Tampoco puedo hacerme a la idea de imaginar a María cubriendo su cuerpo de mujer pobre, con magníficos mantos de preciados géneros. No. Yo me figuro sus vestidos, hechos de humildes y burdas telas de lino, manchados con el polvo, el sudor o el barro de la vía dolorosa que transitó, recorriendo con tribulación y angustia las calles de la vieja ciudad de Jerusalén, yendo tras los pasos de Aquél reo de muerte que arrastraba una pesada e injusta cruz, vestido también sólo con una rústica y humilde túnica ensuciada por el sudor, y salpicada de la sangre producida por los golpes de los flagelos […] Esa María es la que yo percibo, la que me figuro que pudo hollar con sus pies los caminos y pueblecitos de Nazaret, Belén o la ciudad santa de Jerusalén […] Y ésta que aquí tenemos -para mí-, es la imagen que más fielmente representa a la verdadera madre de Jesús. Por eso me cautivó”.

Cuánto dolor hoy he visto yo en tu cara,

Cuánta la angustia que hoy en tu rostro brilla,

Quién pudiera, Señora, y tus lágrimas secara,

Que son perlas que se caen por tus mejillas.

El más estricto silencio -sobre todo-, la austeridad, la ausencia de signos externos identificativos y el respeto durante la estación de penitencia, deben ser para el nazareno que vista nuestro hábito, el compromiso de cumplir las normas lo más rigurosamente posible, para preservar cabalmente las pautas que un día estableciera el fundador de la Hermandad, en las Reglas escritas.
Después de tantos años de ir delante de Ella farol en mano alumbrando su camino, ahora creo llegado el momento de acompañarla de cerca; al lado del paso, observando la humildad del pobre jaramago junto a la dulce fragancia de las flores y el incienso, en contraste con el amargo dolor, lágrimas y Angustia que encierra en lo más íntimo de su corazón, sufriendo silente por el hijo que lleva muerto entre los brazos.

Con mi fraterno saludo para todos vosotros.

Antonio Rodríguez Crujera
Pregonero de María Stma.
de las Angustias 2008
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(Artículo que ha salido publicado hace unos días en la Revista-boletín cuaresmal de este año, que edita la Hermandad de Ntra. Sra. de las Angustias, para distribuir entre los hermanos)