EL TIEMPO EN ESTEPA

EL TIEMPO: PREVISIÓN METEOROLÓGICA PARA ESTEPA

lunes, 31 de agosto de 2009

Tras la exitosa inauguración del pasado año,
¡En marcha!
LA SEGUNDA EDICIÓN
DE LAS FIESTAS
SANTIAGUISTAS
DE ESTEPA

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" Se trabaja a muy buen ritmo para ir ultimando las instalaciones en el recinto de gran parte del Cerro de San Cristóbal -incluyendo el recién recuperado espacio del Alcázar-Alcazaba-, que albergará la fiesta medieval que se celebrará en el mes de septiembre "

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Este mediodía, el alcalde de Estepa, don Juan García Baena, acompañado por varios concejales de su equipo de gobierno, así como por técnicos del Ayuntamiento, revisaba los trabajos que se están llevando a cabo en una gran parte del Cerro de San Cristóbal, para que dentro de muy pocas fechas, visitantes y estepeños, puedan disfrutar de los festejos que se preparan.

Se están teniendo en cuenta todos los detalles por pequeños que sean. La seguridad para el visitante en general, pero sobre todo para mayores y niños, se está cuidando al máximo en todos los espacios visitables, para que nadie sufra el mínimo accidente por mor de las obras de restauración que se están realizando en el recinto. El profundo pozo excavado en la roca, que se descubrió hace meses, ha sido tapado privisionalmente con una sólida cubierta de obra; las zanjas, agujeros y demás irregularidades en el terreno, se están rellenando; se construyen accesos y rampas etc. etc.
Una rampa que se está construyendo con vigas de hierro, permitirá a los visitantes pasar por encima de la zona que ahora tras las excavaciones, ha dejado al descubierto los restos de cimentación de las viejas murallas y torreones, para poder contemplar los trabajos arqueológicos. Dicha pasarela permitirá al público -tras pasar por el portillo enrejado que se ve al fondo-, cruzar la muralla y acceder desde el Alcázar, hasta la amplia explanada donde se hallan la fuente y la Torre Ochavada.
Un equipo joven de chicas y chicos, trabajan pintando las maderas que se utilizarán para la construcción de las barracas y casitas que esos días darán vida al castillo, simulando la vieja ciudad medieval que había dentro de sus murallas.


En estas casitas se instalarán los "mercaderes" y "mercachifles" que ofrecerán sus artículos y variadas mercancías a forasteros y moradores de la villa y del castillo, que por esos días de fiestas y reposado descanso, podrán contemplar por las calles de la fortaleza a los aguerridos caballeros de la Orden; doncellas y plebeyos; "buhoneros" y "titiriteros", músicos y comediantes, arqueros, guerreros y gentes de toda especie y condición llegadas de otras remotas tierras.... y algún que otro pícaro que andará suelto, resguardándose del ojo avizor de los Alguaciles y corchetes de la villa, que bien sabrán ponerlo a buen recaudo en las mazmorras de la fortaleza, si llegado el momento, cometiera el rufián alguna barrabasada muy digna de merecer estar sujeto con grillos y cepos.

Esto que aquí veis, es uno de los aljibes que servían para guardar el agua para beber los moradores de la vieja Alcazaba, y después de haber sido restaurado, podrá ser contemplado por quienes nos visiten. El suelo escalonado es el original, y está hecho con ladrillos de barro, colocados verticalmente.
El Corregidor de la villa y los técnicos, revisan las obras, entrando a la Alcazaba por el acceso que hay junto al aljibe.


Por esta parte, se cree que estaban las caballerizas del Alcázar


Siempre según los arqueólogos, esta construcción con restos de murallas -en pleno centro del patio del Alcázar y junto a la Torre del Homenaje-, corresponde al período tartésico. Para protegerlos se ha construido un sólido edificio cerrado con grandes ventanales, que pondrá aún más en valor todo el conjunto arquitectónico estepeño de cara al turismo, resaltando y aumentando más la importancia de nuestro Patrimonio Histórico, Artístico y Monumental.



Y este, será el lugar donde hallará el cansado viajero el reposo para el cuerpo y la alegría para el ánima, pues ahí, para el disfrute, estarán las tabernas donde los mesoneros os servirán lo que sea menester para poder dar rienda suelta al buen yantar de exquistas presas, y al mejor beber de buenos caldos, cuyas cualidades espirituosas, harán alegrar al hombre noble, artesano o campesino, aliviando su cansancio; y a la dama de alcurnia igualará con la más noble y guapa plebeya.
¡Si podeis, venid a visitar la villa de Estepa: seréis bien acogidos!

sábado, 29 de agosto de 2009

PARA LAS
PRÓXIMAS
FIESTAS
SANTIAGUISTAS...



Cuando se vayan acercando las fechas en que se celebren las II Fiestas Santiaguistas de Estepa, en el mes de septiembre, iré informando a los lectores sobre las actividades y eventos culturales y lúdicos que se podrán disfrutar en el marco incomparable del Cerro de San Cristóbal.

Ahora, les traigo aquí el cartel de la Iª Carrera Nocturna, que se celebrará el día 19 de septiembre.
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Por motivos personales y hospitalarios que me han mantenido unas fechas fuera de Estepa, no he podido actualizar el Blog en los últimos días. Por lo que pido a los lectores que lo visitan, que sepan comprenderlo y disculpar la inactividad que en él se ha venido produciendo por tal motivo.

Pronto, les volveré a escribir nuevos artículos o historias.

Rogando su comprensión, les saludo a todos ustedes.

jueves, 20 de agosto de 2009

La Junta de Andalucía
adquiere dos manuscritos
de los siglos XVII y XVIII
de gran interés para la historia
de Sevilla y Estepa.


"Los documentos, obras de fray Alejandro del Barco
y de José Maldonado Dávila y Saavedra,
se incorporan a los fondos
del Archivo Histórico Provincial"
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La Consejería de Cultura ha adquirido dos documentos manuscritos de gran interés para el conocimiento de la historia de la provincia de Sevilla, que se incorporan a los importantes fondos del Archivo Histórico Provincial de la ciudad y en donde se pondrán consultar en breve por todos los interesados. Esta adquisición se enmarca dentro de la labor de recuperación del patrimonio documental andaluz disperso emprendida por la Junta, con el objetivo de la reunión y conservación de los mismos en archivos públicos de la comunidad autónoma.

El primero de los documentos es un manuscrito original que lleva por título ‘La antigua Ostippo y actual Estepa: copia puntual de varias lápidas y otros vestigios romanos de la antigua Ostippo y apuntaciones de otras noticias de los otros tiempos medio y último que pueden servir para una historia completa de dicha villa’, obra de fray Alejandro del Barco García, un religioso andaluz del siglo XVIII.

El Memorial Ostipense de Antonio Aguilar y Cano, de 1886, cita este manuscrito de fray Alejandro del Barco como fuente fundamental e indica que éste se conservaba en poder del cura de la iglesia de San Sebastián de la localidad de Estepa, aunque también señala la existencia de copias del manuscrito en manos de particulares. Este manuscrito adquirido por la Consejería de Cultura podría ser posiblemente el conservado por el párroco citado o una de las copias realizadas al mismo.El segundo documento adquirido por la Dirección General del Libro y del Patrimonio Bibliográfico y Documental es también un manuscrito original, obra de José Maldonado Dávila y Saavedra, titulado ‘Tratado verdadero del Motín que huvo en la ciudad de Sevilla este año de 1652’. El texto trata un hecho histórico de gran relevancia, como son los levantamientos populares que acontecieron en la segunda mitad del XVII en muchas ciudades españolas como consecuencia de la crisis económica que se padecía en todo el país.

Este manuscrito original de José Maldonado Dávila y Saavedra, erudito sevillano del XVII, acompañaba a una carta fechada el 7 de mayo de de Narciso Hergueta, capitán de altar de la Capilla Real, dirigida al duque de T’Serclaes, junto a unas notas anónimas sobre las revueltas populares sevillanas, de tono humorístico, y una publicación impresa narrando de nuevo el hecho histórico de 1652. Los dos manuscritos y la pequeña obra impresa permiten analizar el interés que a lo largo de los años ha suscitado este hecho de la historia de Sevilla entre los historiadores y cómo han ido cambiando las interpretaciones de un mismo suceso, desde un simple levantamiento popular, como aparece en los Anales Eclesiásticos de Ortiz de Zúñiga, a considerarse el primer movimiento masónico conocido en España, como se cita en la carta de 1900, o como reflejará Antonio Domínguez Ortiz, un motín a causa del hambre y la crisis económica.

Fuente:
CONSEJERÍA DE CULTURA DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA.

jueves, 13 de agosto de 2009

LA LEYENDA DEL CAUTIVO
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(Relato)

Escrito de mi autoría, inspirado en una vieja leyenda popular estepeña, a la que se hace alusión en la página 354 del Memorial Ostipense
de don Antonio Aguilar y Cano
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Aún siendo joven, partí a caballo de la villa de Estepa el día primero de junio del año 1674, para dirigirme a Ronda y de allí hasta Algeciras, en cuyo puerto embarqué con rumbo a las tierras del Islam, en procura de lances y aventuras, y si se terciaba, hacerme con algo de fortuna.
Para tal empresa, bien armado iba yo de hierros y pistoletes, pues ciertamente sabía que mi vida habría de depender de la buena o mala defensa que della hiciera, con los pertrechos que llevaba. Y así, me hice a la mar.
Habiendo alcanzado las costas de Argel, la nao fondeó en una oculta bahía que creímos tranquila, pero al poco de llegar a ella, más nos pareció nido de ratas que por doquier salían para caer sobre nosotros, sus presas; pues confiados, creyéndonos a salvo desembarcamos en bateles. Mas fue poner las botas en tierra, cuando una legión de malvados saqueadores y gentes renegadas del peor vivir, tomáronnos presos tras una corta, pero sangrienta lucha cuerpo a cuerpo.
Mis pistolas de chispas iban bien cargadas y prestas; disparé con ellas con tan buen tino, que a dos de aquellos mandé a mejor vida. Mas como no había tiempo de volver a cargar y apretar pólvora, munición y taco con la baqueta, arrojé los pistoletes a uno dellos, y abríle grande brecha en la testa. Cual centella, eché manos a la espada para vender cara la pelleja. Éramos diez los españoles que desembarcamos del batel; ellos, más de un ciento en derredor de nosotros, y para nuestra desventura, pronto caímos cautivos de moros en Argel, siendo allí mesmo cargados de férreos cepos, grillos y cadenas.

Por no alongar en demasía el romance de lo acontecido, aquí he de relatar breve, que los que salimos salvos fuimos vendidos en un mercado de esclavos que hay en la ciudad de El-Jazair. Yo tuve, no sé si la buena estrella o el infortunio de ser comprado por Najm al-Dîn, un mercader árabe que adquiría acá, y vendía acullá preciados géneros, tanto a los nómadas del desierto, como a los poderosos sultanes y jeques de los más ricos palacios de Oriente, a quienes ofrecía alfombras de los zocos de Persia; finas telas y delicadas sedas de Damasco; cerámicas y armas de Bagdad; preciados perfumes y esencias de Trípoli; ricas joyas de Egipto… y mil cosas más.
Y merced a tanto viajar por multitud de lugares, en los varios años que viví cautivo del moro que fue mi amo, pude visitar y conocer muchas hermosas ciudades, que con sus hechizos enajenan los sentidos y embriagan el alma de los viajeros más intrépidos que tienen la suerte de conocer sus encantos, y la osadía y destreza que es menester tener para no sucumbir en las rutas de las caravanas, colmadas de los grandes peligros que acechan igual en frescos oasis, que tras las ardientes dunas de los desiertos.
En muchas ocasiones, mientras el comerciante árabe inclinado recitaba cinco veces al día las suras del Corán ofreciéndoselas a Alá, yo desde tan lejanas tierras recordaba a la Virgen de la Asunción, y al tiempo que él hacía sus flexiones, arrodillabame rezándole a la Patrona de Estepa para que un día no lejano, encauzara mis pasos por los ansiados caminos de la libertad, que devolviéranme hasta mi villa querida.
Y así -aunque mis plegarias no fueron nunca del agrado del moro-, pasaron varios años de rezos y peticiones a la Virgen, siempre de rodillas yo, al tiempo que mi amo Najm al-Dîn oraba tocando con su frente las arenas de los lejanos desiertos, orientado hacia la Ka’bah en la Meca.
Sentía abatimiento en el cuerpo y nostalgia en el alma. Quería, deseaba más que nada ser rescatado y retornar a mi tierra estepeña junto a mis padres y deudos.
A veces, el hombre cruel al que pertenecía mi vida, sabía de mis anhelos de libertad, y por ello vigilaba astutamente mis pasos; aunque empresa de locos fuera, acometer la huída sin saber adónde irían a parar mis huesos, ni qué caminos tomar para volver a mi villa en el reino de España. Hallábame perdido y a su merced.

Cierto día estando dentro de la jaima acampados al amparo de la bonanza de un oasis, mi corazón y el pensamiento estaban ausentes. Por aquellos días, se acercaban las fechas en las que en Estepa cada año el día quince de agosto, se celebraban las solemnes fiestas y honras en honor a la Virgen de la Asunción, en las que había alegres danzas al son de las chirimías, luminarias en el castillo, colgaduras en las calles y gran concurso de gentes venidas de los alrededores de la villa.
En mi desconsolado llanto por no poder ver a la Patrona, clamaba para que ella intercediera por mi pronta liberación, y hasta pensé en la huída desesperada.
-“¡Ay, Señora de la Asunción, dame la libertad!” -imploraba con grandes pesares-.
El moro amo de mi destino, cual infiel despiadado parecía alegrarse de mi abatimiento, y mofándose al saber que al día siguiente era la festividad de la Virgen a la que suplicaba por mi rescate, ideó lo siguiente, y me dijo:
-“¡Como hoy es catorce de agosto, mañana amanecerá día de tu Virgen!”
“¡Pues que te lleve tu Patrona!” -gruñó irreverente-.
Y por la noche, encerróme en fuerte cofre o arcón donde guardaba sus más preciadas mercaderías; diole dos vueltas a la llave, y además, corrió grueso cerrojo. Y para mayor certidumbre de que no escaparía, con almohadones preparóse lecho donde dormir, y acostóse encima de la tapa del baúl, carcajeando muy seguro que de allí no habría de salir, y menos, sacarme mi virgen.
A la mañana siguiente, por las rendijas del arca vislumbré la luz del día al tiempo que el moro despertose con gran sobresalto y asombro. El que hasta entonces era mi amo, lleno de confusión abrió la tapa que me enclaustraba, y con los ojos desencajados por el pánico, preguntóme gritando:
-¿En qué lugar desconocido estamos, y qué son estos repiques de campanas que sólo se escuchan en tierras de cristianos?
Al salir de mi encierro miré en derredor mío, y lleno de alborozo, contestéle:
-“¡Estamos en Estepa, y aquélla que suena, es la campana de la ermita de la Asunción!”
Lágrimas vi salir de sus incrédulos ojos y correr por sus mejillas. Convirtiose el moro en cristiano merced a lo que había visto ocurrir, y en la ermita dejó él su arca donde me encerrara, y yo las cadenas y los grillos que matuvieronme cautivo.
Y allí se conservaron por muchísimos años, para contemplación de los fieles.
La calle donde aparecimos, estaba en el solar que después ocupó un palacio que se edificó al lado de la ermita, y en memoria del extraño suceso llamóse desde entonces, calle “del Cautivo”.

En la actualidad, muy cerca del lugar, aún existe la calle “Cautivo”.
¿Vendrá dado su origen de la vieja evocación de tal leyenda?
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Antonio Rodríguez Crujera
Nota del autor
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Este año, como en los dos anteriores, me fue solicitada una colaboración escrita para ser publicada en la Revista de Feria. Y éste, fue el relato que escribí para ser impreso en dicha Revista de la Feria de Estepa de este año 2009, siendo el tercero, siguiendo una serie de dos anteriores ya pubicados en dicha revista, sobre temas históricos y relacionados con la Patrona de Estepa, la Vigen de la Asunción, por ser ahora las fiestas que se le dedican en su honor.
La persona encargada de la coordinación y diseño de la revista, lo tuvo en su poder, lo leyó -creo-, pero no creyó conveniente incluirlo en la publicación.
Ahora lo traigo aquí para darlo a conocer a ustedes, los lectores de este Blog, a quienes les doy las gracias por sus visitas.

miércoles, 12 de agosto de 2009

¡¡ ESTAMOS DE FERIA !!

PROGRAMA
DE LA FERIA DE
ESTEPA 2009

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JUEVES, 13 DE AGOSTO (Víspera)
21:00 h Pasacalles musical
23:00 h Prueba oficial del alumbrado del Real
23:30 h Actuación cuarteto “Ébano” Caseta Municipal
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VIERNES, 14 DE AGOSTO (Primer día)
15:00 h Fiesta infantil Caseta Municipal
20:00 h XXXVII Trofeo del Mantecado de Fútbol
23:30 h Cuarteto “ Ébano “ en la Caseta Municipal
1:30 h Actuación de Joana Jiménez Caseta Mpal.
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SÁBADO, 15 DE AGOSTO (Segundo día)
12:00 h Función en honor a Ntra. Sra. de la Asunción
*15:00 h Fiesta infantil en la caseta
20:00 h Fútbol Trofeo del Mantecado en la Era Verde
20:30 h Procesión de la Patrona por las calles de Estepa
23:30 h Actuación cuarteto “Ébano” en la Caseta
1:30 h Actuación del cantante Diego Martín, en la Caseta
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DOMINGO, 16 DE AGOSTO (Tercer día)

*15:00 h Fiesta infantil en la Caseta
20:00 h Fútbol Trofeo del Mantecado en la Era Verde
23:00 h Actuación del grupo “Ébano” en la Caseta
1:30 h Actuación del dúo “Las Carlotas” en la Caseta
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LUNES, 17 DE AGOSTO (Cuarto día)

15:00 h Fiesta para los niños en la Caseta Municipal
23:00 h Actuación del grupo musical “Ébano”
00:30 h Actuación del humorista Pepe “El Caja”

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jueves, 6 de agosto de 2009

IV VELADA ARTÍSTICA
Y CULTURAL,
" RINCÓN LECTOR LA GALATEA "
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El pasado sábado día 1 de agosto, invitado por mis amigas escritoras y poetas; Rosario Bersabé Montes, "Astigitana" (a la izquierda de la imagen) nacida en Ecija, aunque residente en Cataluña, y Rosario Sánchez Cubedo, "Gadeira", (a la derecha de la imagen) otra gran poetisa de Cádiz, donde la sal y la gracia rebosan por todas partes.
Invitado por ellas, tuve el placer de asistir a una iniciativa cultural que se celebró en la ciudad de Écija. A mí me pareció ésta, una actividad muy positiva en cuanto que moviliza al público -la mayoría de ellos jóvenes-, para animarlos a participar en los eventos que allí se desarrollaron durante todo el día, hasta altas horas de la noche.
Comenzó el día con un homenaje al escritor Mario Benedetti, que ha fallecido recientemente, y a partir de las 12:00 de la mañana, llegó el turno para el maravilloso mundo de la fantasía y la imaginación del público infantil con actividades diversas de Cuentacuentos, talleres y malabares.
Sobre las 14:00 horas, se ofreció a los asistentes un arroz popular, que sin duda, fomentó la convivencia entre aquellos que asistieron a esta cita literaria y cultural.
Después, durante la tarde, el público asistió a una gran diversidad de actuaciones en directo de cantautores, poetas que recitaron sus obras, monologuistas que animaron el ambiente, rap, grafiti, humor, y otras muchas actividades.

En la puerta de la librería, al fresquito de la noche ecijana, los asistentes conversaban y tomaban alguna cerveza y refrescos

También se estrenó un corto cinematográfico titulado "CALOR" dirigido por Antonio Blanco, y producido por Óscar Castelo, con Raúl como protagonista.

Por mediación de mis amigas poetisas, fui invitado a recitar, y lo hice ofreciendo al público un poema al que tengo gran cariño: A FEDERICO GARCÍA LORCA.

Después de despedirme de mis amigas, regresé a Estepa sobre las 23:00 horas, y el ambiente literario y de amistad, continuó... no sé hasta cuando.

Desde este Blog, mi enhorabuena a los organizadores de estas iniciativas culturales por el éxito obtenido en esta cuarta edición, que fomentan eso... LA CULTURA Y LA CONVIVENCIA.

martes, 4 de agosto de 2009

PASEO POR EL CERRO DE SAN CRISTÓBAL

PASEO POR EL CERRO
DE SAN CRISTÓBAL
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Esta tarde, cuando el astro rey estaba a punto de ocultarse allá por el horizonte tras el que está la ciudad de Sevilla, estuve paseando por el que para mí, es el lugar más hermoso, bonito y lleno de historia, de todos los lugares que hay en Estepa: el Cerro de San Cristóbal.
Escribo esto, pensando en aquellos lectores de este Blog, que siendo de esta ciudad, no viven en ella.
Con el permiso de ustedes, quiero dedicarles las fotos que ha sacado esta tarde, a los estepeños que residen fuera, y que sin duda les serviran para soñar con su tierra, y recordarla con nostalgia.

El Sol aún reflejaba sus rayos últimos sobre las viejas piedras de la iglesia de Santa María la Mayor -la más antigua de la vieja villa-, que está edificada sobre una mezquita árabe. En la foto, pueden ver la torre circular, mediante la cual se accede a las azoteas o partes altas de la iglesia. Esta torre tiene na escalera de caracol, de excelente obra de fábrica, que se conserva en magnífico estado y es motivo de admiracón de todos los visitantes. El aspecto exterior de la iglesia es austero y robusto, y se dice que su obra es de iglesia-fortaleza, que se ha ido construyendo en diversas fases a lo largo de los siglos.
Detalle del exterior en el muro lateral derecho de la iglesia, donde se observa uno de los ventanales. Armonía del hierro forjado, las piedra viejas y ennegrecidas por el paso del tiempo, y la Historia que habrán visto y vivido a lo largo de siglos.
Esta parte del muro de la iglesia, corresponde a donde se halla la vieja y primitiva sacristía, y esa abertura vertical y tan estrecha que se aprecia, y por donde casi no cabe ni un puño, es el único ventanuco de luz y ventilación que tiene una estancia situada sobre dicha sacristía, que es conocida como "la cárcel de los curas", a la que se accede subiendo por una escalera de caracol muy angosta y muy angustiosa para quienes padezcan del mal de la claustrofobia.
La llamada "cárcel de los curas", es una estancia lóbrega, de pocos metros cuadrados de extensión, con techos altos, ideal para que el pobre cura preso en ella, reflexionara sobre las faltas cometidas contra los preceptos de la Iglesia, por las que merecía a juicio de sus superiores eclesiásticos en la Vicaría estepeña, ser recluido en semejante lugar tan húmedo, triste y solitario. La estancia ha sido restaurada y habilitada, igual que casi toda la iglesia, de la que aún quedan algunas áreas por reparar, pero por parte del Ayuntamiento, se ha hecho y se sigue haciendo con constancia un magnífico y muy necesario trabajo de restauración, conservación y acondicionamiento llevados a cabo por varios talleres y en diversoas etapas a lo largo de muchos años.
Esta parte de la iglesia donde se ven los ventanales, es un edifico adosado al templo, y fue construido para ubicar en él una nueva sacristía más amplia. Tras los altos muros y contrafuertes, se halla el altar mayor, que está en fase de restauración. Al lado opuesto, se encuentra la iglesia del convento de clausura de Santa Clara.
Cuando ya me disponía a irme, el Sol había dicho adiós y hasta mañana. Pasé por la excelente y bien ciudada piscina municipal, y allí, en su bar tomé una cerveza disfrutando del fresquito de la noche que comenzaba, pues la luna asomaba tímidamente por encima de la sierra de"Becerrero". Bajé del Cerro después de haber visitado las viejas piedras salidas a la luz desenterradas en las catas arqueológicas, así cómo, las nuevas piedras que en las obras de restauración, felizmente están reconstruyendo el viejo Alcázar-Alcazaba.
... Y mañana será otro día.

sábado, 1 de agosto de 2009

LA HISTORIA DE UN PAÑUELO (Relato verdadero sobre bandoleros andaluces)

LA HISTORIA DE UN PAÑUELO
(Relato verdadero sobre bandoleros andaluces)
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En los tiempos en que en la Corte española reinaba el rey absolutista Fernando VII, y en los campos, las comarcas y las sierras andaluzas lo hacía el célebre José María “El Tempranillo” el “rey de Sierra Morena”, unos vulgares rateros hicieron un considerable robo de yeguas propiedad de un labrador cuyo pueblo estaba cercano a Sevilla.
Rescatados los animales por casualidad, fueron llevados a una villa donde su alcalde mandó que dichas yeguas fuesen llevadas hasta Sevilla escoltadas por una treintena de soldados voluntarios realistas, al mando de un teniente.
Y así se hizo, siendo entregados a su propietario los animales robados.
Cuando las fuerzas militares y su oficial se disponían a regresar a su pueblo, el asistente de Sevilla don José Manuel de Arjona, encomendó al joven teniente de los realistas una misión delicada y ciertamente arriesgada, pues de regreso, debía llevar escoltada y presa a la esposa del conocidísimo bandolero José María Hinojosa, “El Tempranillo”, que por aquellos años, estaba criando a su hijo de pocos meses. Las órdenes eran que debía llevar conducida a la prisionera, hasta la villa de Estepa, y una vez allí, entregarla a la autoridad del Corregidor de la misma.
La misión encomendada al teniente, era altamente peligrosa y de mucho riesgo, habida cuenta de la importancia que tenía la partida del bandolero de Jauja, y su capacidad de actuación en un terreno que conocía a la perfección, y con una partida de hombres muy audaces y temerarios.
La comitiva emprendió el camino hacia Estepa custodiando a la mujer, que según las órdenes del asistente de Sevilla, debía pernoctar bajo llaves en las cárceles de los pueblos por donde pasaran.
El teniente de la escolta, para no mortificar a la prisionera en el viaje, facilitó toda la comodidad posible a la mujer, y siempre cabalgaba al lado de la esposa del Tempranillo, charlando con afecto, y dándole toda clase de consideraciones y muestras de respeto y estima, a pesar de tener que cumplir con su deber de guardián.
A pesar del mandato del asistente de Sevilla, al hacer la primera parada en el camino a Estepa para pernoctar, el joven teniente de los realistas, no permitió que la mujer durmiera en cárcel alguna, y prefirió acomodarla en un alojamiento de una posada del pueblo al que llegaron. Mandó prepararle el mejor cuarto, y que le fuera servida una excelente cena. Tales atenciones no hacían al oficial descuidar la vigilancia ni bajar la guardia, y aquella noche la pasó sin dormir apostado en la puerta de la habitación de la prisionera, acompañado por dos voluntarios como centinelas.
De igual forma se comportó el teniente con la mujer en los cuatro días que duró el viaje, que una vez concluido, la esposa del capitán de los bandoleros fue entregada sin incidencias al corregidor de Estepa.
La joven mujer quiso agradecer a su guardián el trato recibido y el delicado comportamiento tenido con ella, y al despedirse de él, después de darle muchas veces las gracias, se quitó el pañuelo de seda que llevaba puesto sobre la cabeza y le dijo:
- Señor Juan Pedro, tome usted este pañuelo y guárdelo como recuerdo de lo que lo estima esta pobre mujer; cuando tenga usted que ir a alguna parte, échese el pañuelo en el bolsillo, y si salen los muchachos al camino; enséñeles usted el pañuelo y será sagrado para ellos la persona de usted y cuanto usted lleve consigo.
El teniente guardó el pañuelo y al día siguiente, se marchó a su pueblo al frente de los militares que mandaba.
Pasados algunos meses de aquello, el oficial de voluntarios realistas tuvo que desplazarse hasta Sevilla, y vestido de paisano, emprendió el camino a bordo de una galera de cosaría.
En larga fila, marchaban unidas las galeras de Osuna, las de Estepa, las que venían desde Granada y las de Málaga en un día muy hermoso y tranquilo para viajar, y hasta entonces no tuvieron contratiempo alguno. Pero inesperadamente, como si fuesen invisibles, salieron los caballistas de un olivar situado a la parte izquierda del camino. Eran catorce hombres aguerridos y bien armados con los trabucos o retacos en la mano.

Asalto de bandoleros a un carruaje, en los caminos de Andalucía
Las galeras se detuvieron a la orden de éstos, y los pasajeros se bajaron comenzando los bandidos el saqueo, cuando el teniente, señor Juan Pedro se acercó a un bandolero y le dijo:
-Tengo que hablar en secreto con el señor José María.
Llamado el capitán de los caballistas, se presentó diciendo:
-¿Qué se le ofrece, amigo?
Como respuesta a su pregunta, el teniente sacó el pañuelo de su bolsillo, y nada más verlo El Tempranillo, gritó: -el baúl de este caballero, su capa, su manta, cuanto diga que es suyo, se pone en este sitio y que nadie le toque, pena que yo levante las greñas del retaco y lo deje tieso.
- Usted, amigo, -añadió dando la mano al señor Juan Pedro-, el libre de andar por donde quiera y de hacer cuanto se le antoje; yo sé todo lo que usted hizo con mi pobrecita mujer, y donde está José María usted será siempre el amo.
Los demás pasajeros, fueron despojados de sus pertenencias mientras estaban tendidos boca abajo en el camino, y tan sólo conservó su dinero y su equipaje el teniente Juan Pedro al que todos los hombres de la partida le dieron la mano y lo saludaron con todo respeto, siguiendo el ejemplo de su capitán. Una vez terminada la requisa, las galeras volvieron a emprender su camino a la ciudad de Sevilla.
Treinta años después, el teniente de voluntarios aún conservaba como una reliquia aquél pañuelo, que era color de caña con una ancha cenefa de pájaros de vivos colores, y cuando lo enseñaba, decía:
-"Aunque han pasado muchos años; si todavía hubiese partidas caballistas, estoy seguro que me respetarían con sólo enseñar el pañuelo y decir quien me lo había regalado; pero hoy ya no hay hombres de pelo en pecho, lo que hay son raterillos de mala muerte que no tienen ni vergüenza, ni agradecimiento, ni valor".

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(Esta es la historia de un pañuelo, que yo les cuento abreviada, y está basada en un escrito de don Antonio Aguilar y Cano, en el Memorial Ostipense)