EL TIEMPO EN ESTEPA

EL TIEMPO: PREVISIÓN METEOROLÓGICA PARA ESTEPA

miércoles, 30 de octubre de 2013

LA TORRE ATALAYA DE DEIFONTES (GRANADA)


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Este fin de semana pasado, he viajado hasta Deifontes, un pueblo al que me unen varios vínculos familiares. Allí vivían los tíos de mi madre José Melero y Carmen Romero, su hija Josefina, su marido Antonio Gómez y mis primos Santiesteban, Bruno, Vanessa y Aníbal.
Además, este es el pueblo de mis suegros, Francisco Guerrero y Benita Castillo, y de mi esposa. Allí me casé, y desde entonces, por estas razones familiares llevo visitándolo muchos años, y esa es la razón por la que hoy quiero escribir de él a mis lectores.

Bellísima vista general de Deifontes. (Foto de la página: http://www.ayuntamientodeifontes.es)
A unos 24 Km. de Granada, está situada esta localidad de Deifontes, (Fuentes de Dios) conocida entre otras cosas, por su buen olivar y excelente aceite, y por su famoso Manantial o Nacimiento de agua, que es aprovechada para  el consumo humano de varios pueblos y el riego de las hermosas y feraces vegas de localidades del entorno de la ciudad de la Alhambra.

 “Durante la época musulmana, Deifontes perteneció al reino de Granada y se vio envuelta en cantidad de tropelías y escaramuzas al estar situada en la zona fronteriza entre los dos reinos. Así tenemos numerosas citas de estos sucesos y en concreto del Condestable D. Miguel Lucas de Iranzo.
Deifontes, alquería de Iznalloz, sería conquistada en 1.485. Tras la total reconquista del reino de Granada, en Deifontes viven los moriscos hasta 1.570 en que fueron expulsados, haciéndose una repoblación de ésta y otras tierras mayores que la anterior.Después de que los Reyes Católicos cedieran algunas tierras a particulares, estas tierras se venden a distintas personas y son compradas después por la familia Laguna.Creado el Sacromonte en 1.609, las adquiere en 1.612, permaneciendo bajo su propiedad hasta la desamortización de Madoz en 1.855, y son adquiridas por la Condesa de Antillón a quien Hereda su hija, Marquesa de Casablanca, y a ésta su sobrino el Marqués de Albaida, hasta que en 1944 los vecinos de Deifontes compran las casas que habitaban y las tierras que labraban, pasando a ser definitivamente sus propietarios”. 
Fuente: http://www.ayuntamientodeifontes.es/el-municipio/historia
Está situado en la ladera de uno de los cerros plantados de olivares, de los que conforman un angosto valle por el que discurre el curso manso del río Cubillas  –muchas veces caudaloso y desbordado en épocas de lluvias tormentosas–, cuyas aguas son las principales con las que se forma el embalse del mismo nombre (Cubillas), construido e inaugurado por Franco el año 1956. 

Embalse del Cubillas
Este embalse es una gran reserva hidrológica, que aprovisiona y suministra agua para el consumo a varias localidades de la vega granadina, así como también, se utiliza para el regadío de sus campos, y su aliviadero desembalsa las aguas sobrantes en el río Genil, del que es afluente.
  
En un interesantísimo blog granadino titulado:
http://el-ultimo-reino.blogspot.com.es  he leído el siguiente párrafo relacionado con la historia de Deifontes, que con permiso del autor, a quien doy las gracias, me permito copiar aquí para ustedes:

“Posiblemente Deifontes sea la antigua Alfunt, ciudad del manantial, donde las crónicas cuentan que aquí se produjo la batalla que anexionaría Almería al Reino de Granada. Esto ocurre cuando en junio de 1038 muere el rey zirí Habus siendo su sucesor su hijo Badis que tuvo como visir al notable militar y poeta judío Samuel Ibn Negrella, único visir judío que tuvo la corte granadina. El rey almeriense Zuhayr al enterarse de la posible debilidad del reino de Badis decide plantarse a las puertas de Granada con intención de añadir la ciudad a sus dominios, pasando todo lo contrario ya que Badis vence en la batalla al ejército almeriense. Este suceso lo relata Ibn Negrella en un hermoso poema:

"Al advertir el rey que residía junto al mar,
y su visir llamado Ibn Abbas,
la gloria de que yo gozaba ante mi rey, que
de mí pendían los asuntos y dictámenes del reino,
y que nada quedaba dirimido
mientras yo no lo diera por acabado,
envidiaron mi esplendor y quisieron
derribarme presto con sus manos...”

Mas Dios, para su caída, tenía preparada desde antiguo
en la ciudad del manantial una fosa excavada...

Valientes varones perdían el gusto
por la vida y elegían la muerte;
pensaban los leones que las heridas abiertas
de sus cabezas eran coronas;
de acuerdo con su fe, lo recto era morir,
seguir viviendo les estaba vedado.

Los abandonamos en la estepa para las hienas,
los chacales, los leopardos, los jabalíes;
los dejamos protegidos por piedras,
recostados en cardos y espinos,
entregamos su carne como presente a los buitres,
como dádiva para leones y lobos".    


Entre Deifontes y la Sierra Arana, se encuentra un gallardo y visible montículo de considerable altitud (1.160 metros), y en la cúspide del mismo, airoso y desafiante al paso del tiempo, se yergue altiva y vigilante la conocida “Atalaya” de Deifontes, que construida en el siglo XIV, fue de vital importancia en la vigilancia y control de los movimientos enemigos y del paso de tropas en el camino que va de Jaén a Granada.

Dicha torre Atalaya está construida con mampostería de piedras de irregular tamaño, y fu forma es cilíndrica con una altura de casi diez metros. En ella se pueden observar aún los agujeros que sirvieron para los palos del andamiaje, y debió tener una escalera de acceso hasta la puerta o ventana que se halla situada sobre la mitad de la torre, (a unos 5,50 metros)  y dicho ventanal está adornado en su parte superior con un arco de ladrillos rojizos.

Está en buen estado de conservación, se han hecho un sendero protegido con valla de palos, escalinata para acceder, empedrado del contorno y muro y asientos alrededor del torreón para descanso de los visitantes.

Agujero horadado en la base de la Atalaya
 Sobre la parte contraria al acceso (norte), existe excavado un hueco informe por el que se entra a un habitáculo sin forma de estancia, posiblemente hecho después de la construcción original, que en la antigüedad debió servir como refugio  de pastores, campesinos u otros transeúntes que por allí subían, pues puede verse en la estancia horadada en su interior, la huella negruzca que el fuego y el humo han dejado en las piedras del techo
Esta y otras muchas torres de observación, servían a los árabes que la construyeron, de vigilancia y control de los territorios fronterizos que delimitaban las cercanías del reino Nazarí de Granada.
En primer plano, el Centro Penitenciario de Granada, y al fondo a la izquierda, el pueblo y el castillo de Moclín
Desde la impresionante altura de este baluarte centinela, se pueden divisar con facilidad muchos y hermosos lugares: campos de verdes y extensos olivares y vegas, el pantano o embalse del río Cubillas, los castillos de las localidades de Iznalloz y Moclín, situado este último en un lugar estratégico e inexpugnable sobre los riscos de las elevadas piedras de su sierra. También se aprecia desde el enclave de la Atalaya, Deifontes y el pueblo de Cogollos Vega, las montañas de Sierra Elvira, Colomera y Sierra Arana, la Atalaya de Albolote y el nuevo Centro Penitenciario de Granada, enclavado en medio de una extensa llanura de olivares en el término de este último municipio.

Vista desde la Atalaya de una parte del pueblo y el Palacio de la Marquesa de Casablanca, hoy, edificio donde están las dependencias del Ayuntamiento
Abajo, Deifontes en el valle del río Cubillas
Atalaya restaurada, acceso y asientos construidos


1 comentario:

  1. Me ha gustado este post sobre Deifontes. Nací por allí cerca de un cortijo que ya no existe, que le llamaban del Hambriento, cerca del barranco Juncarón.
    Justo ahora escribo sobre el pueblo, intentando desentrañar algunas leyendas sobre el canal del nacimiento, que lleva el agua a Albolote, aunque pregunto cosas que nadie me responde. Por ejemplo la situación exacta de la presa vieja, el molino del sacromonte, el de acéite, y lo que se conoce de su antiguedad. Una pasión en la que llevo invertidos tres años, y aunque se bastante, aún me falta.
    Siga escribiendo de nuestro pueblo. Yo, hace 54 años que no le veo....

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